lunes, septiembre 19

Sin título

A veces, existe pena. Otras, las dudas de no haber hecho lo correcto consumen las fibras de Purkinje. Solamente resta ahora, no perder tanto nuevamente. De seguro, si la felicidad pudiese comprarse, todos nos endeudaríamos sin dudarlo con la esperanza de encontrar la sonrisa perfecta. 
Ya no mintamos, no omitamos, no engañemos-si eso te hace llorar, es malo para la salud-. No hay problema con pedir perdón, pero sí con recibirlo: no es posible obligar a otros a concederlo. 
Y ahora, pongamos la cabeza en la almohada.

martes, septiembre 13

No te cases ni te embarques

Mirar es bien simple. Cuando miras ojos, a veces es fácil idearse facetas de la gente, intentar imaginar qué pueden estar pensando e incluso adivinar hacia dónde desviarán la mirada en el próximo cuarto de segundo. El problema está en inmiscuirse más de lo debidamente permitido. No hay que andar intimidándose para fijarse que con tal interés ese otro se siente violado en su ensimismamiento. Además, muchas personas no desean ser vistas, sobretodo en situaciones de estrés. No es extraño ver cada vez más seres humanos usando lentes oscuros: no puedes adivinar adónde miran; no ves tu reflejo en sus ojos. Es como comer alcachofas en agosto. O no tan así, pero algo relacionado con eso. Yo no me cansaría de mirar ojos, si esa fuese mi profesión y el gusto por ello, me inspirara a mirar horas largas y felices el cielo que nos cubre a todos. Pero me he percatado de la incomodidad de ser descubierto y yo misma me he visto enfrentada a desviar la mirada ante una situación incómoda. Además, este momento es como aquel día viejo, en que un alguien me sonrió y lo alegró completo, algo así como un momento de felicidad anónima; sin embargo, el día feliz culminó: no encuentro al mirador sonriente y eso me hace pensar que no poseo la suerte de martes trece. Y no me casé ni me embarqué, así es que eso significa que ¿soy suertuda? La fama es emífera.-o efímera? da igual.

domingo, septiembre 4

Nuevamente, adiós

Hay ciertos asuntos indescifrables: terrible ¿cuánta gente iría a mi entierro? Tal vez harta, tal vez muy poca, quizás nadie en lo absoluto. Pero más que un número, ¿a cuántos, realmente, les dolería? es difícil de saber, incalculable y abstracto, una cifra desconocida. Es un poco complicado pensar en algunos temas y no sentirse dolido; un tanto extraño, como almendras sin piel y bañadas de azúcar flor con agua. Saber limitarse y simplemente escuchar, es como un don del que todos quisieran deshacerse.-o quedárselo, no lo percibo tan claro: hoy se nubló. De cierta forma, todo es un montón de malentendidos.
La peor de las cosas, es amar a alguien de una manera exorbitante y estúpida, y después de varios acontecimientos, despreciarlo como si fuese algo que jamás hubieses querido besar; mas que eso ¡una lata compartir el mismo aire! Es extraño.
"El problema es que me da pena cuando te sientes mal y honestamente me siento frustrado por no ser lo mejor que te ha pasado en la vida y eso me hace honestamente llorar. Bueno algo positivo de todo esto es que tu eres lo mejor que me ha pasado en la vida y eso no se dice por decir." Esto ya no es posible de leer nunca más en la vida y eso es todo.