A veces ser feliz es simple. Tanto, que no quiero esperar para volver a serlo.
Si tengo algo, no es porque lo merezca, sino más bien, porque él me quiere.
Y así, la vida es perfecta.
Hoy es un día común, supongo. Cada vez menos significativo para esta existencia. No sé si valga la pena mencionarlo, pero ya que este día supone sinceridad, creo que el merecer algo está en relación directa, exponencial, con lo que has hecho por la vida. Bien, no hagamos nada y sigamos recibiendo; eso es fácil, muy común y bien visto por millones de no seres sinceros, sin embargo, yo quisiera saber si el mirar es tan gratis como dicen las lenguas de micrófonos rallados. Mala cosa salir hoy y escuchar Creep, creyéndote especial y no poseyendo nada en cambio; eso es como manzana rallada con crayones de cincoañosyundía. Todo lo que quiero es volver a ver y comer pasas, como espectáculo teatral, ponerse nerviosa en el clímax de la historia, reír con el final y una vez terminado, largarme sin volver a recordar eso vivido, porque el pasado está enterrado.