Quizás haya que volar.Recordar que no sucedió.
O lamentar que pudo ser mejor.
Pero hay algo que no se puede cambiar: barajar el mazo, sacar y apostar que a lo mejor resultaba;
eso fue lo más crujiente.
Como hojuelas, en otoño y con manjar.
(-y eso que el dulce de leche no es el favorito de la escena)
Llamar es sencillo, es una tecla.
Lo difícil, ocurre al siguiente día: en el tercero.