lunes, julio 30

día 12

Quizás haya que volar.
Recordar que no sucedió.
O lamentar que pudo ser mejor.
Pero hay algo que no se puede cambiar: barajar el mazo, sacar y apostar que a lo mejor resultaba;
eso fue lo más crujiente.
Como hojuelas, en otoño y con manjar.
(-y eso que el dulce de leche no es el favorito de la escena)
Llamar es sencillo, es una tecla.
Lo difícil, ocurre al siguiente día: en el tercero.

martes, julio 24

día 1


desde siempre, te pienso. O más bien, desde hace algunos años. Y te extraño, te he buscado y una y otra vez te encuentro ahí, inerte, esperando a que actúe y saque los mejores momentos de ti. Si viniera alguien/algo más, te elegiría  nuevamente, tal y como lo hice hace unos tres años, sin titubear, sin más que mirarte de la manera perfecta como eres, dentro de todo lo imperfecto que podemos ser. Me gusta tu silencio, me gusta que estés ahí y a la vez no, que seas para mí y a la vez, para el viento, libre y sin preocupaciones.
No quiero imaginar que me piensas, sólo me conformo con hacerlo yo.