Pasaba el tiempo y el ombligo iba poco a poco abultándose hacia adelante...cuando te sentí patear por primera vez! No quiero olvidar esos bellos momentos jamás. Cuando te hablaba, te cantaba, comíamos juntitas o te ponía música: danzabas en mi interior.
Por fin llegó el momento que esperé y añoré 9 meses: las contracciones eran más seguidas y tu llegada inminente.Seis y cuarto y no te sentí llorar..mi corazón latía a mil por hora, la enfermera me dice, en tono muy tranquilo, que te estaban ambuceando; un momento de estrés. Y luego, apgar 9 y tú en mi regazo, mirándome y llorando por primera vez! Lo recuerdo y lloro de emoción.
Desde que estás conmigo, han pasado dos meses y ha sido maravilloso. Veo tu sonrisita cada mañana y eso es suficiente para ser feliz.
Ser mamá te transforma: me volví una persona más comprensiva, menos enojona, más paciente, más prudente, menos prejuiciosa y, por qué no decirlo, más tierna y querendona.
Hija mía, eres lo más hermoso de mi vida, lo que más quiero, cuido y añoro.
Te cuidaré por siempre, por ser la bendición más grande que me ha dado Jehová Dios.