
Super rarífico es pensar sobre algunas cosas, vanales, pero que no por eso dejan de ser desconcertantes, por darle un nombre.
Hay varias personas que a lo largo de mi vida pasan, así sin más, como árboles prácticamente. Nos vemos a diario y ni el hola es cortesía. Y por otro lado, hay personas, que conocí, bueno, que conozco pero que por distintas circunstancias no me parecen tan relevantes como para saludarlas, pero sí lo suficiente para hacerme cagar la guata, no sé si a "maripositas" (cursi) o a vómitos (cruel); sin embrago, es así.
Si yo pudiera, si tuviera la valentía, el coraje, la personalidad, las patas, no sé, si tuviera decisión, te habría saludado, te habría hecho quedar como canalla por haberme visto y haberte hecho el weón, sobre todo porque estabas resguardado por tu comitiva; pero NO, soy cobarde, soy horriblemente ñurda, soy de las que se va por la puerta de atrás, aunque todos me digan que merezco salir por la de adelante y arranco de las situaciones. Bueno, tú también, pero creo que de manera más cobarde que yo. Esta entrada, en realidad no es dedicada a ti, ni mucho menos, sobre todo, porque jamás la verás; pero es una buena forma de desahogarse.
Palabras bonitas, trabajadas y armoniosas ya no escribo, empero suenan duras a ratos y eso me gusta.
Igual que tú a veces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario