
Un último día de un nuevo (o viejo) mes.
Hay flores secas, mojadas, húmedas, olorosas, inodoras; no sé en cuál encajo, mucho menos sé en cuál tú. Amo la leche con milo, y el yogurt con arena blanca del paraíso que perdimos. Quien quiera, que lo tome, o lo deje: yo disfruto del pan tostado pelao', junto a ti (y sin mi) en una cuarto rojo purpúreo.
Somos tres, aunque parece que solo estoy yo. El ego del que va al lado es gigantesco y de color verde (de la esperanza? de ser más egocéntrico aún?) manzana. ¿Qué tiene el mundo contra las manzanas? Adán y Eva perdieron el Edén por una manzana (supuestamente). La bruja, le dio una manzana envenenada a Blanca Nieves. A los gusanos se les ocurrió que su casa está en una manzana. Y menos mal que no es mi fruta preferida (manshanas para ti), porque o si no ya habría interpuesto una demanda contra Walt Disney, aunque tal vez mi amigo bufandoso no me apoye.
Solo tomaré un sorbo de tu menjunjen, porque la verdad no me da buena espina. Además, no le hago caso a personas que tengan las uñas tan cortas. En realidad, a nadie le gustan tus padrastros, ni siquiera a tu hamster; y como dijo un tipo desubicado para vestirse (según el camión del gas)"conmigo y sinmigo" estarás bien.
Bueno, verdaderamente no sé si fue eso lo que dijo, porque no me interesaba en demasía lo que hablaba. Su polera café me causaba desconfianza. Además, a quién se le ocurre comer berenjenas crudas; nadie en su sano juicio se comería una, menos con cianuro.
Aún me quedan chorrocientas mil cosas que aclarar, pero por ahora es suficiente y la mente ya se me agüó.


