sábado, octubre 31

Corriente clara


Un último día de un nuevo (o viejo) mes.

Hay flores secas, mojadas, húmedas, olorosas, inodoras; no sé en cuál encajo, mucho menos sé en cuál tú. Amo la leche con milo, y el yogurt con arena blanca del paraíso que perdimos. Quien quiera, que lo tome, o lo deje: yo disfruto del pan tostado pelao', junto a ti (y sin mi) en una cuarto rojo purpúreo.

Somos tres, aunque parece que solo estoy yo. El ego del que va al lado es gigantesco y de color verde (de la esperanza? de ser más egocéntrico aún?) manzana. ¿Qué tiene el mundo contra las manzanas? Adán y Eva perdieron el Edén por una manzana (supuestamente). La bruja, le dio una manzana envenenada a Blanca Nieves. A los gusanos se les ocurrió que su casa está en una manzana. Y menos mal que no es mi fruta preferida (manshanas para ti), porque o si no ya habría interpuesto una demanda contra Walt Disney, aunque tal vez mi amigo bufandoso no me apoye.

Solo tomaré un sorbo de tu menjunjen, porque la verdad no me da buena espina. Además, no le hago caso a personas que tengan las uñas tan cortas. En realidad, a nadie le gustan tus padrastros, ni siquiera a tu hamster; y como dijo un tipo desubicado para vestirse (según el camión del gas)"conmigo y sinmigo" estarás bien.

Bueno, verdaderamente no sé si fue eso lo que dijo, porque no me interesaba en demasía lo que hablaba. Su polera café me causaba desconfianza. Además, a quién se le ocurre comer berenjenas crudas; nadie en su sano juicio se comería una, menos con cianuro.

Aún me quedan chorrocientas mil cosas que aclarar, pero por ahora es suficiente y la mente ya se me agüó.

miércoles, octubre 28

Sí, estamos.


Común.
Común y corriente pensar que soy YO el único ser en el mundo que sufre, que tiene problemas, un ser extraño que nadie comprende, una tipa "X" que estudia una carrera de la salud, porque encaja en el perfil del profesional melancólico, cuyo único fin es ayudar a los demás y ser feliz por eso, y luego llegar a su casa y ponerse a llorar, o deambular por la noche en las calles, después del turno, paseando por un puente, fumándose un cigarro y pensando qué tan desdichada es su vida.

Y tal vez así será la vida de muchos de nosotros, pero y qué más da? Me quemaré en mi infelicidad interna y contemporánea quizás, me comeré una barra de cereal en la mañana y moriré de hambre hasta la noche, solo con eso, y a nadie le importará, porque soy yo EL médico, el kine que le saca los pollos al bebé hermoso de ojitos café, y su mamá me agradecerá y yo me conformaré con ESA felicidad, porque es eso lo que elegí y me gusta; en realidad, LO AMO.

A lo mejor quisiera tener otra nariz, otros ojos, otro pelo, otras cejas, pestañas (hasta lagañas ajenas), pero por qué quiero eso? Si no soy perfecta, no soy miss, ni lo seré jamás. Nunca tendré mil pretendientes a la siga, que cuando quiera deseche uno y al segundo tendré otro con un ramo de petunias en mi puerta; y realmente quiero ESO?

Me voy volando a mi mundo, en alas de mi mente y ahí encontraré a mi felicidad, que supuestamente no existe y no encontraré jamás.

Sabes algo, la cosas no son así, ni pizca, te lo aseguro.

miércoles, octubre 21

Colador inminente


Ajá!

Salida de un mixto, cara desconcertada, muerte súbita, paro cardio respiratorio y accidente cerebro vascular. Te recuerdo, y el agua brava: chan! café, con ojos tiernos y bufanda para el calor de la indiferencia. El amigo tranquilo, inmutable y cálido, mientras tú (y tal vez yo) nos pensamos, ¡trágame tierra! Y eso que aún tengo sueño y a ti, te sobran horas de descanso.

Comimos helado de tres leches (leche de vaca, no de dinosaurio, no lo olvides), sano y lleno de LDL : asumida la diabetes y la dislipidemia.

La UF subiendo como espuma (es un puma voraz), mientras nosotros bajamos hasta el hoyo más profundo de la tierra, cual gota de barro entre mis ojos.

Blanco invierno, fondo café, pétalos ocre: te quiero nada, poquito mucho; me odias mucho, poquito, nada. Un beso de queso (desde chanco a philadelfia, da igual) y el corazón de piedra lleno de sangre.

La isquemia me llega hasta los huesos, y aunque muera de sueño en estos momentos, te dedico este embrujo maligno, lleno de girasoles rojos y mentiras saladas, que te acompañarán hasta la clase de fisiología.

Si al final, todos somos títeres de la novela de las mentes colectivas.

Triquiñuela usada y conocida.

domingo, octubre 18

Puentes verdes


Hace un año, no bueno, hace más de un año creo, tenía ciertas expectativas de las cosas que sucederían en el futuro.

Una de ellas, era estudiar lo que yo tenía planeado. En realidad, nunca me tuve demasiada fe de que lo lograría. De hecho, ya me veía en la Univesidad Washulero, estudiando ingeniería en estrellas, no sé.

Pero bueno, no era eso lo que más deseaba. Lo que yo más anhelaba era libertad. Uf! difícil, no? Con solo pensar en estudiar lo que desaba, la libertad se iba de inmediato a las pailas. Y no es que yo viva en una cárcel (no sé qué haría sin mis padres:me iría a la punta del cerro, sin duda), pero tal vez en aquellos momentos me sentía más segura de que si tenía a quien más apreciaba (diferente de mis papis; ya si sé, soy mamona) a mi lado, las cosas resultarían el descueve (jo jo jo, que top gallos!).

Más tarde, tenía miedo de salir a la calle; paradójico, no? Sin embargo, nunca se esfumaron las ganas de la independecia.

Ahora que estoy vieja y tengo largos veinte años (añeja), me imagino en un puente, cruzando volando, libre de este circo llamado sociedad.

Pucha, no soy revolucionaria, libertaria ni líder de la manada: no soy la mujer alfa (ni beta, ni gamma, ni delta, ni epsilon, etc); ni siquiera sé si puedo cuidar de una planta (de hecho, la única vez que tuve una, se me secó). Empero no por eso no puedo soñar (y con los ojos bien abiertos) que algún día llegaré a estar en un campo abierto, gigante y verde, corriendo y jugando, o tal vez tranquila y pensando, en las tantas cosas que me quedan por hacer como mujer independiente, y de las que he logrado hasta ese momento.

No necesito mucho.

Un lápiz y el coraje de seguir viviendo.

domingo, octubre 11

Rápido sable

Control de la situación.
En realidad, cuál es el fin de tantas palabras, inútiles y al viento. Me invitas a comer miel, y cuando acepto, me pasas un limón. Me como el helado sabor a armónica que me cantas y miras mis uñas amarillas, como si eso adquiriera la importancia de esta escena idílica y ridícula de tres kilómetros a la redonda.
Yo no sé siquiera qué imaginarme de todo esto. De hecho, ni las plumas de tu gallo lo saben.
Me llamas a las 4:32 de la madrugada noche de verano, y quién sabe en qué arenas blancas estás recostado. Me das instrucciones sobre cómo tratar el asunto que se me fue de las manos, y yo qué: pues me atengo a leerlas y segurilas, creyendo ingenuamente que gano (o pierdo) algo.
Cuánto desearía ser el gato del tejado del jueves en el crepúsculo. Si te miran hasta cuando ni se podría ocurrir. La casa de la esquina tiene un techo increíble, ideal para saltar de un lado a otro o mirar la luna en busca de mantequilla o queso. Incluso una vaca sería emocionante.
Chocolate blanco en la dislexia de esta escena. Palta azul con jugo de naranja, porque el limonero ya no tiene la vitalidad de antaño, cuando soportaba la alergia de la primavera.

Si te tuviera acá, justo a mi diestra, liberaría las hormigas y como un plomo, te desmoronarías.

Y todo esto porque nadie se atreve.

viernes, octubre 2

Viene vacía


Me da igual si me encuentran pesada. Me da igual si me encuentran negativa. Me da igual si no me aceptan. Me da igual si no me "pescan". Me da igual no ser parte de algún grupo. Me da igual que me discriminen por ser chica. En realidad, me importa un huevo lo que la gente piense de mi. Si quiero estar sola, sin hablar, si no tengo nada que aportar, es porque no tengo ganas de "rellenar", para quedar bien.

En algún momento de mi vida, me di cuenta que solo me tenía a mi misma. Ese fue un paso adelante.

De chica, solía tener pocas amigas. Tendía a entenderme mejor con los niños y así me iba bien.

Cuando crecí, me daba un poco de lata ( hasta pena) que me costara tanto llevarme con las niñas. Tal vez es historia repetida, y qué más da! yo no soy la última chupá del mate, así que repito lo común.

De repente apareció una persona en mi vida. Puta que lo quise . Me hizo ver hartas cosas. De repente desapareció, y zás! se desmoronó todo alrededor. Y esa fue la mayor lección que me legó: NADIE merece la pena, nadie está contigo porque de verdad le intereses; siempre hay algo detrás, aunque sea mínimo, por lo que alguna persona está interesada en ti.

Sí, puede ser que en algún momento llegó una persona realmente sincera, pero duró tan poco, que no cuenta para estas estadísticas.

Si Ud. se siente como el hoyo, ya sea por una desilución amorosa, amistosa, parental o algún otro embrujo o hechicería maligna, sabe qué? Mande a todos y a todo un ratito a la cresta, y luego volverán ( o tal vez no, y para eso es para lo que hay que estar preparado; aunque sirve, créalo); o váyase Ud. mismo a la punta del cerro (obviamente, a uno mismo se lo manda a un lugar un poquito más amable, a pesar de que quizás no haya ni pasto pa' masticar) a vivir como ermitaño y vuelva cuando le parezca conveniente.

Dicho sea de paso, el escribiente se fue a la mierda.

Y qué más da? A absolutamente nadie le importa, y a éste ser, menos.