miércoles, abril 7

después de tí

De repente ocurren situaciones latosas. No hay ánimo ni afán de en-celosarse, pero pareciera que el instinto llama. Como las palomas: su instinto las llama a arrancar del frío. Yo quiero arrancar del calor, que sofoca el alma. Calor de sentirse desplazado. Si alguien ve una mariposa no la reemplaza, ni lo piensa, ni se le ocurre, no está dentro de sus posibilidades ignorarla, jamás; y mucho menos cambiarla por un gusano. Aunque quién sabe; pero eso es harina de otro costal.
Por otro lado, la felicidad es rara. No necesitaba el lindo gatito ronronear tanto para saber que su amo lo amaba y sin embargo, ronroneó y en-felició.
Ya qué más, me mido el ROM pasivo de mi corteza cerebral mejor; parece que ese es mi campo laboral.

No hay comentarios:

Publicar un comentario