lunes, diciembre 27

Domingo

Y entonces, volvió. Tenía los ojos lagrimosos: quizás qué había estado conversando con ella. Me saludó de mala gana, yo no era santo de su devoción. Luego de eso, miró a Rábano, sin hablarle, mientras aparentaba prestar atención en lo que decía afectuoso Indianápolis. En eso, noté palabras escurridizas y hubo un silencio incómodo que nos dejó a todos pasmados, pensando en  qué decir para re-llenar espacios de letras. Tenía que improvisar, así que lancé una palabra humorística que hizo reír a todos, menos a ella; realmente tenía pocas ganas de agradarle: el asunto me estaba colmando la paciencia, pues suelo tener muchos años por estos días.
Bien, salí a mirar a Juanete, que es quien sonríe a pesar de las muchas patrañas y cruzamos unas cuantas canciones de mirar al espejo. Oh, me había olvidado de ella.
Y sin embargo, bisquié un movimiento de malas pulgas, color hormiga, baños de barro, pulseras de jamón, lengua de palta, ojos de envidia. Entre tanto, ideaba yo una forma de salir de allí, desapercibida, como araña de rincón (y creo que me faltó más veneno) con el fin último de terminar empujando un auto que nos hizo reír un momento.
De momentos claros. 
O cloro, como sea.

jueves, diciembre 16

Futuro de Chile

Volver a empezar. Tal cual. Últimamente comes helado de doscientospesos. Y te miré en el momento en que procedías a darle el primer mordisco: eso fue extraño, pero mucho más agradable que verte aspirando bencina en una bolsa de supermercado al borde del abismo comercial. Fue como ver a muchos Alex's. Entristecí y me sentí mucho más miserable que todos cuantos te videaban, como circo romano, como burda imagen capitalina, como el futuro de Chile. 
.-como un niño de dieciséis. 
No esperas cosas de la gente, sino que mas bien te limitas a tomarlas rápidamente, sagaz como leopardo y andar pocas cuadras, con el fin de reducirlas y seguir este camino que te lleva a tu propio paraíso por unas cuantas pocas horas, para luego repetir la historia unas tresmilochocientasveinticuatro veces. Cierto, no tuviste quién te guiara, así es que te limitas a seguir a tu modelo más cercano, la calle. Y qué somos todos nosotros para romper este maleficio, si a fin de cuentas somos plasta y basura que pretende que hace bien  las cosas (sus propias cosas) y olvida rápidamente lo que ve cada dos segundos de andar sobre un transantiago hediondo y mal genio, de chóferes y pasajeros agrios.
Realmente no poseemos algo que valga la pena: nos limitamos a imitar los procedimientos de la sociedad. Yo pertenezco a lo mismo y siento ganas de llorar. 
Tendré que dar vuelta la página, como todos. No soy superhéroe, soy persona dentro del mismo mundo tuyo que nunca haré algo por los demás. Sólo espero verte otra vez.

martes, diciembre 14

vivamos

Tengo tres cosas. De hecho, cuatro me gustan en demasía. Mirar por la ventana en las micros, pasar por el lado de un camión lleno de féretros (eso fue casi mágico), caerme de la bicicleta y enguatarme en chocolates y helado. Tengo millones de deseos, sobre todo, aprender lo que más pueda sobre lo que no pude estudiar. Mataría por experimentar la muerte y después volver a vivir, para así dilucidar qué pasaría con mi entorno. Tengo hambre y sed. mucha sed. Ahora tengo indecisiones que obligadamente debo aclarar pronto (sobre todo porque quiero ver un libro que me revuelve las neuronas).
Quiero volar hasta el etcétera, comiendo moras y con una mochila con muchos lápices y un cuaderno para escribirte todos los días, aunque nunca me leas ni me preguntes algo de lo que hay acá (en la sustancia gris de mi corteza y blanca de mi médula). 
Tengo sueño, me duele la cabeza, pero estoy feliz porque el fin se acerca pronto, más tarde que temprano, pero promete vernos (parece).
.-sigo siendo tonchta.

jueves, diciembre 9

Dispare Ud.

Ya no quiero escribir más, pero no puedo evitarlo. Esto es un flujo de llamar cosas que cuando se logran, te arrepientes o mas bien, sientes malas cosas. Yo pienso que si tomara más en cuenta la razón, dejaría todo y después, lloraría sobre leche no-derramada. Dejaría de ser vulgar, volvería a ser pequeña y haría todo de nuevo para que las cosas no se vieran lo terrible que se vislumbran ahora.
La estoy cagando, así de simple.
O de complejo.