jueves, diciembre 16

Futuro de Chile

Volver a empezar. Tal cual. Últimamente comes helado de doscientospesos. Y te miré en el momento en que procedías a darle el primer mordisco: eso fue extraño, pero mucho más agradable que verte aspirando bencina en una bolsa de supermercado al borde del abismo comercial. Fue como ver a muchos Alex's. Entristecí y me sentí mucho más miserable que todos cuantos te videaban, como circo romano, como burda imagen capitalina, como el futuro de Chile. 
.-como un niño de dieciséis. 
No esperas cosas de la gente, sino que mas bien te limitas a tomarlas rápidamente, sagaz como leopardo y andar pocas cuadras, con el fin de reducirlas y seguir este camino que te lleva a tu propio paraíso por unas cuantas pocas horas, para luego repetir la historia unas tresmilochocientasveinticuatro veces. Cierto, no tuviste quién te guiara, así es que te limitas a seguir a tu modelo más cercano, la calle. Y qué somos todos nosotros para romper este maleficio, si a fin de cuentas somos plasta y basura que pretende que hace bien  las cosas (sus propias cosas) y olvida rápidamente lo que ve cada dos segundos de andar sobre un transantiago hediondo y mal genio, de chóferes y pasajeros agrios.
Realmente no poseemos algo que valga la pena: nos limitamos a imitar los procedimientos de la sociedad. Yo pertenezco a lo mismo y siento ganas de llorar. 
Tendré que dar vuelta la página, como todos. No soy superhéroe, soy persona dentro del mismo mundo tuyo que nunca haré algo por los demás. Sólo espero verte otra vez.

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