A veces, existe pena. Otras, las dudas de no haber hecho lo correcto consumen las fibras de Purkinje. Solamente resta ahora, no perder tanto nuevamente. De seguro, si la felicidad pudiese comprarse, todos nos endeudaríamos sin dudarlo con la esperanza de encontrar la sonrisa perfecta.
Ya no mintamos, no omitamos, no engañemos-si eso te hace llorar, es malo para la salud-. No hay problema con pedir perdón, pero sí con recibirlo: no es posible obligar a otros a concederlo.
Y ahora, pongamos la cabeza en la almohada.
buscas y buscas ... perdón ...eso buscas ... para eso fallas ...de otra manera no tendrías otra manera de recibir el perdón ...un gran sentimiento de culpa ... ahora bien, no sabemos más ... hay que seguir buscando ... trata de utilizar tus lenguajes ...
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