martes, noviembre 29

Perdida

La vida misma es una mezcla de sentimientos contradictorios. En los pasos peatonales, se cruzan vivencias de pocas horas, como si eso, fuese la vida entera. Pero no es así: de hecho, ni siquiera hay tiempo de extrañar, porque es un constante manejo de información errada, malintencionada y a ratos, semi triste. No sé de dónde se ocurren tantas barbaridades, sin embargo, segura estoy de llamar a nadie, para que dejen de juzgarme. Y yo de juzgar, porque no quiero emitir más juicios, solo quiero escucharte y decidir la canción en el próximo semáforo. Incluso, podría dejar de mirar el espejo retrovisor, solo por volver al futuro que había zanjado junto a muchas horas atrás, cuando la profesión nos salvaba de un estafa en la playa.
No hay nada que perder.

sábado, noviembre 12

unacuatro


El dedo apunta el cielo y el tonto mira el dedo. Y esa es la lógica del ser colgante, percha y cartera. Inclusive, como perlas y cien pájaros en la mano -quién puede mantenerlos sin temblar ¿?-. Y si el carraspeo es mucho y la exasperación insoportable, mejor oler este humo, que no conduce al cielo.

La manera más ridícula de comer helado y mover los ojos en sacadas poco amables.
Si es mucho el cansancio, mejor morder nueces y luego salpicar el kuchen (nadie se da cuenta de lo imperceptible al oído), con el increíble sonido de hojas en otoño -muy agradable- y una frutilla, bajo cuchillo sin filo.
La última mirada, te toca con los elefantes que ya olvidé y que no sabemos valorar.

viernes, noviembre 4

Palos

Entre dos. Ninguno es tal. Medio camino, como caballo rosa galopando al encuentro de equis menos 2, elevado a manteca de cacao -para los labios-. Supuestos de que no extrañas, mientras el círculo se completa solo, por defecto. No existen dulces de menta, porque de dulce poco poseen. 
Iríaabuscarteperoelorgulloesmásgrande.