sábado, noviembre 12

unacuatro


El dedo apunta el cielo y el tonto mira el dedo. Y esa es la lógica del ser colgante, percha y cartera. Inclusive, como perlas y cien pájaros en la mano -quién puede mantenerlos sin temblar ¿?-. Y si el carraspeo es mucho y la exasperación insoportable, mejor oler este humo, que no conduce al cielo.

La manera más ridícula de comer helado y mover los ojos en sacadas poco amables.
Si es mucho el cansancio, mejor morder nueces y luego salpicar el kuchen (nadie se da cuenta de lo imperceptible al oído), con el increíble sonido de hojas en otoño -muy agradable- y una frutilla, bajo cuchillo sin filo.
La última mirada, te toca con los elefantes que ya olvidé y que no sabemos valorar.

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