Hay un sinfín de asuntos poco explicables. Entre muchas cosas, la vida está obstaculizada. No estoy diciendo nada no expresado con anterioridad, muchas y repetidas veces en la historia de la humanidad. Pero nunca he querido expresar eso, yo solo quiero dormir en paz todos los días. Ese afán de que todo sea un poco más complicado de lo que ya es, es causa de algo determinado; sin embargo, no es obligatorio aceptarlo: no quiero ni deseo hacerlo. No me gusta imaginarme como un cheque a fecha: la inmadurez me consume. He intentado el extremo de vida -eso no resulta, no es mi estilo. No llamo, no digo que quiero un abrazo (talvezlonecesitemenosdelocreíbleoquizásno,quiénsabe), pero a veces siento que no hay aprovechamiento: realmente ahora es cuando. Son muchas cosas las que dejo de hacer, eso es por algo, por alguien, por nadie, por mí. Si sueño y estás o no, es un tópico hablable, no repoducible-muchos ojos hay mirando- y la muerte no se aparece ni por des-cortesía. Suposiciones hay de todos tipos: no sé si piensas o no en mi, pero es un asunto un poco más libre, de manos no atadas y de mirar desde binoculares 0.25. Si no existieran las fotos, recordaría menos y actuaría más, no es tan obvio, es un poco probable, bastante incierto y el manjar y la luna y las estrellas de medio día, con mantequilla de limón.
No quiero ser un contrato sin fondo. Yo pido tranquilidad.

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