
Hace un año, no bueno, hace más de un año creo, tenía ciertas expectativas de las cosas que sucederían en el futuro.
Una de ellas, era estudiar lo que yo tenía planeado. En realidad, nunca me tuve demasiada fe de que lo lograría. De hecho, ya me veía en la Univesidad Washulero, estudiando ingeniería en estrellas, no sé.
Pero bueno, no era eso lo que más deseaba. Lo que yo más anhelaba era libertad. Uf! difícil, no? Con solo pensar en estudiar lo que desaba, la libertad se iba de inmediato a las pailas. Y no es que yo viva en una cárcel (no sé qué haría sin mis padres:me iría a la punta del cerro, sin duda), pero tal vez en aquellos momentos me sentía más segura de que si tenía a quien más apreciaba (diferente de mis papis; ya si sé, soy mamona) a mi lado, las cosas resultarían el descueve (jo jo jo, que top gallos!).
Más tarde, tenía miedo de salir a la calle; paradójico, no? Sin embargo, nunca se esfumaron las ganas de la independecia.
Ahora que estoy vieja y tengo largos veinte años (añeja), me imagino en un puente, cruzando volando, libre de este circo llamado sociedad.
Pucha, no soy revolucionaria, libertaria ni líder de la manada: no soy la mujer alfa (ni beta, ni gamma, ni delta, ni epsilon, etc); ni siquiera sé si puedo cuidar de una planta (de hecho, la única vez que tuve una, se me secó). Empero no por eso no puedo soñar (y con los ojos bien abiertos) que algún día llegaré a estar en un campo abierto, gigante y verde, corriendo y jugando, o tal vez tranquila y pensando, en las tantas cosas que me quedan por hacer como mujer independiente, y de las que he logrado hasta ese momento.
No necesito mucho.
Un lápiz y el coraje de seguir viviendo.
amo tus relatos natalia
ResponderEliminaren serio!!!
un beso
cuidateeee
nos veremos por ahi en algun lugar!!