martes, diciembre 22

Horario punta

Un chapoteo de corazón valiente en la pecera llena de cisnes, redon-ovalada. El chispoteo de creer tantas sílabas unidas.
Suponiendo que tenemos tres cuartos de hora (incluso un poco menos) para imaginar, antes de que el sol se caiga y aparezca la luna, creyéndose igual o más imponente e importante que el sol, con su mirada cínica y actitud tan traidora como podría llegar a ser un gato ronrroneando en tu cuello, llegamos a las conclusiones de un arqueo cerebral diario.
El humo del sur se acerca lento e inseguro, tambaleante de cariño, a medidas trazas, tal como el magnesio de nuestra dieta, rica en fibras y minerales, en grasas saturadas y azúcares; la dieta supercalórica, mediterránea y contemporánea, acorde con los tiempos turbulentos y agitados que cruzamos, pensando en el dosmildoce como una fecha perfecta para casarnos...no? Claro, con este termómetro, ¿qué no llega a ser rojo cereza como el hermoso semblante del árbol de la semi-esquina?
El impacto del horario bajo hace estragos sobre la reconquista del vilipendiado chofer sobre tres ruedas. La llanta no soporta demasiado peso hecho vanidad y desencanto. Y el llanto dulce de un niño de pecho, de cuarenta años, no sabe cómo reaacionar.
Es que somos tan débiles.

sábado, diciembre 19

El mundo al instante

Apuesto que estamos solos, cansados y extrañamente tristes.
El melancólico cólico del fin de año.

viernes, diciembre 11

Fin-es

A la gente le gustan las navidades, los años nuevos. A las personas les encanta el fin de año, los amigos secretos, los papeles de viejos pascueros, aunque sean de temporadas pasadas. Les encanta pasar ramos, salir de vacaciones, buscar trabajos de temporada y disfrazarse del ayudante de "santa claus". Nos gustan las eximiciones, los vestidos de gala, las matrículas, el comienzo de la vida que será "nuestro futuro", las fiestas y la piscola del carrete de fin de año, fin de exámenes. A la muchedumbre nos gustan hacer despedidas, bienvenidas, cartas de recuerdo, "engañitos" y compartir un vituperio con quienes queremos.
De pequeña, recuerdo que celebrábamos aquellas festividades. Ahora no. Las cosas cambian.
Ahora lo que más me agrada del fin de año, son los "reencuentros" y los no-reencuentros, con amigos pasados y actuales. A veces, muy a veces, me he preguntado por qué no podría saludar a mi ex pololo y conversar pasivamente, total, las cosas del pasado son nada más que eso: pasado. Pero bueno, supongo que las cosas no son tan fáciles como solían serlas cuando uno era chico y las peleas se arreglaban con un simple "hola, ¿quieres jugar de nuevo?". Eran otros tiempos.
Por otro lado, somos acostumbrados los seres humanos. Acostumbrados y monótonos. El primer día de ir a la piscina bicicleteando, era cool y divertido. Creo que ahora se tornó una rutina. Todos los días veo al mismo señor del parque de Los Reyes regando el pasto. Y sin embargo, me divierte aún esa monotonía pasajera de fin de año.
Y con esto de no ver al encantador piscinero. Parece que está buscándome y yo a él, y nunca coincidimos. Si la vida es tan traicionera. Siempre creemos que irás a una hora y vas a otra y al final nunca apuntamos para vernos y reír un poco. Por cierto que es bueno reírse.
Nos gusta el fin de año. Trae aires de buenos tiempos futuros.

sábado, diciembre 5

Les, les, les-biana?

Shiiiiuuuu. A la nada de acabar, se nos va cayendo el pelo cada año un poco más.
Se les pasa por la mente continuamente que hay alguien que los está persiguiendo, peeeeeeeeeero, no es así realmente.
Tengo ganas de comer harto helado, pero HARTO, mucho, demasiado, ahogarme en helado, de frutos rojos con banana split: un mar de mi mezcla preferida. Alguna vez lo dije para quien lo tomara. Já já já.
Aaaaaay, me pego un tiro; dos pájaros y un tiro. Y la ciclo vía. Un día de estos, los autos hasta las ciclovías se van a tomar y qué quedará para el humilde pedaleador? ¡Atropellar a las hormigas cabezonas de las veredas!
Soñando, soñando, cantando, cantando, mirando, mirando, pensando, pensando. Redundemos y vámonos.
Repitámonos y corramos.
Hostiguémonos y rajemos.

jueves, diciembre 3

A perfect melodÍ

No es que yo quiera. En realidad, bueno, tal vez en el fondo sí.
Me parecía que siendo sinceros, de repente lograríamos algo, pero de cuajo de mi cuenta que a veces la honestidad no es ni tan buena ni mucho menos favorable.
Ahora, pensando en el muchacho piscinesco que hoy, por esas desdichas de la vida, no divisé, medito que no es tan necesario saber botar bien el aire debajo del agua, con tal de que nuestro estilo preferido nos salga en sincronía.
En fin, creo que eso es tema de otra sopa de letras, con cabellitos de ¿ángel? m, supongo que no hay que cuestionarse las tradiciones, pues vienen desde mucho antes de que a mi se me ocurriera pensar en ellas.
Por otro lado, me parecía que era suficiente con pedirte el libro de fisio, con el fin de que quedara claro que no tenía muchas ganas de volver a verte, así es que ¿para qué esforzarse tanto en desaparecer? En serio que no era necesario. Ahora, si alguien piensa que por tener la ventana abierta, se le va a lanzar un escupo, está a medias equivocado (no me aventuraría a decir que está completamente errado, pues nunca se sabe si el vecino te tiene  mala a morir), y le digo que personalmente, apenas le daría las pepas de mi sandía.
Subliminalmente te digo que a buen entendedor, mejor que cien volando.