Me parecía que siendo sinceros, de repente lograríamos algo, pero de cuajo de mi cuenta que a veces la honestidad no es ni tan buena ni mucho menos favorable.
Ahora, pensando en el muchacho piscinesco que hoy, por esas desdichas de la vida, no divisé, medito que no es tan necesario saber botar bien el aire debajo del agua, con tal de que nuestro estilo preferido nos salga en sincronía.En fin, creo que eso es tema de otra sopa de letras, con cabellitos de ¿ángel? m, supongo que no hay que cuestionarse las tradiciones, pues vienen desde mucho antes de que a mi se me ocurriera pensar en ellas.
Por otro lado, me parecía que era suficiente con pedirte el libro de fisio, con el fin de que quedara claro que no tenía muchas ganas de volver a verte, así es que ¿para qué esforzarse tanto en desaparecer? En serio que no era necesario. Ahora, si alguien piensa que por tener la ventana abierta, se le va a lanzar un escupo, está a medias equivocado (no me aventuraría a decir que está completamente errado, pues nunca se sabe si el vecino te tiene mala a morir), y le digo que personalmente, apenas le daría las pepas de mi sandía.Subliminalmente te digo que a buen entendedor, mejor que cien volando.
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