jueves, julio 29

pesos

Que escriba mucho no significa algo, mucho o poco. Lo cierto es que, me molesta gravemente que me pidan donar pesos que caen al bolsillo del gordo de chaqueta roja. No me interesa palpitar después de decir que No, sino que ese sentimiento me hace sentir menos niña. A ratos, escucho de la música que no suele gustarme, que desecho como confort usado pero que en algún momento fue de ayuda. Me gusta el frío de dolores de espalda, de entrañas que sienten como pelusas debajo de un plumero de gallo cobarde. Y cómo justo iba a llamarme Natalia; habiendo tantos nombres, mejores, peores, sin sabor a morado de ojo bajo un puñetazo de poca amabilidad. Tomo OH, como la gente que se cree adulta, y sin embargo, lloran en el regazo de su persona favorita..o por lo menos, de la que le agrada. Como milo, con leche, que cae pesado y es tan rico, como ese, ese ser, que es atractivo para muchas personas; cualquiera diría que es clip.
Y ahora, voy a la guerra, que perderé, porque no suelo luchar mucho; sirvo para otra pelea, de la que también arrancaré. No me mandan notas ni telegramas, como a las bellas damas del tablero, y sin embargo,no lo necesito, ni aquí ni ahora ni mañana ni ayer ni nunca.
Paltas derretidas.

miércoles, julio 28

Altibajo

¿Qué significa seguir? Seguir un rumbo, seguir a alguien, a algo, a nadie, a ti, a mi? Me gusta el plomo, de soldado, aunque no me gustan, porque me traen buenos recuerdos e ingenuidad de diecinueve. En el futuro, pensaré en un caballo rosa, como quiere la té, que mucho quiero yo también. Además, no me resulta no mirarte, a pesar de que no quiera y siga cometiendo errores y tal vez si sigo así, espuma de loza sucia será lo que caiga en mi frente, como escupitajo de merecer y comer risas entre penas y mentiras,de decepción y llantos, que no quedan porque se acabaron las cuerdas. Tampoco seré heroína porque no espero mucho de la gente, en realidad, a veces amaría ser loca, como la locura misma y quedarme tirada en el pasto por muchos días, por muchas décadas y volver luego al pasado que dejé para poder retomar las muchas cosas que en la vida he dejado inconclusas, aunque sea joven y parezco vieja, de arrugas y canas, que luego odiaré e intentaré esconder bajo un manto de vivencias que no existen para nadie, para todos, para mi y para ti. No mires más mi cara, porque soy traidora, de malos sentimientos y rencorosa, como la vida y la muerte mismas, que no perdonan, que condenan y dan patadas, de frente y de espaldas y no quieren a los hijos, porque no son de amor, porque en realidad con como zanahorias con tomate, que caen pesadas y no te esperan, nunca y siempre, están llenas de tierra, como los muertos, que nada saben, pero en algún momento vivieron como yo y desearon morir, tal vez como yo otra vez, como un yo-yo, estúpido, que se cae muchas veces y que ya no quiere pararse; ¿para qué? mejor nos quedamos aquí, arrastrándonos, como peces sin mar, que te inspira y te come, con una ola y demuestra la mucha rabia que puede llegar a tener, como si eso fuese legal y nadie pudiera juzgarlo. No hay espacios ya para más azúcar, porque la sal domina los ojos y los pone rojos, como mala foto diagnosticando un retinoblastoma, adiós Mr. Á.

domingo, julio 25

Huesos quenoái*

Yo no ventilo mucho la ropa, así es que a veces suele estar un poco apolillada y con arañas de rincón. Es como el helado para perros, igual es dulce aunque no lo sientan tanto. Y si uno se vuela harto, llega un momento extraño en que de tanto soñar, se cae al suelo de nuevo, sin previo aviso. Esto es como la nieve, blanca, pero traicionera, con cara de amiga y sin embargo, es esgrimista. El corazón es así, loco y traidor y trae-dor, de tenedor, de cuchara de té, de malas intenciones y sentires atípicos.
Coleccionar casualidades: un poco ingenuo. Y el destino, no destina, no importa lo mucho que desees algo, igual te van a llegar puros limones y sin sal. Peor. Y si al final las vacas sí vuelan y se sufre mucho de joven, sin experiencia y con mucha insensatez, pero las nueces se creen inteligentes y presumen de sus cáscaras, porque las cuidan del frío, del viento, del calor, de los depredadores..empero, aún así no se salvan de un violonchelo con pelos de tonto y sin lengua.
Marsopas, uno piensa en sopa, de pollo con antónimos de otros. Bueno, plagiaré a cierta gente medio loca, y que no difiere tanto de todos. Me hice trenzas, creyendo que eso ayudaría en algo cuando quisiera desenredar mi cuerpo calloso de tantos mimos.
La gente ve películas de amor y jura que con eso la vida será igual. Y yo digo que sí, pero al revés y todo lo contrario según desde el punto de vista sinonímico en que se mire. Cuántos lanudos amigos de campo tendré cuando tenga más corteza pre-frontal. Yo digo que millones de arenas.

viernes, julio 16

Vista previa

Estoy llena de malos sentimientos. No tengo pena ni siento compasión. Me pinto las uñas verde furioso y guardo rencores dentro de mi colon sigmoide. Siento rabia y estoy picada, como cebolla en empanada, con pasas que no pasan y repiten y te hacen vomitar en la playa, con la frente en la arena y siendo indigna como cuando flotaba en azúcar flor y quedaba en tus brazos y me tocabas la canción que me hacía soñar muchos días contigo y sintigo, creyendo que así y con un beso de despecho, solucionaríamos todo.
Ahora no salgo corriendo, porque no tengo ganas; no quiero arrancar, no quiero llorar, porque eso ya no va conmigo, porque eso es queso podrido, porque eso es volver a ser estúpida, porque eso es volver a tener tres años, significando que me pierdo en el metro y miro a la gente esperando recibir compasión, la que no tengo ni quiero recibir, porque me volví pesada, más de lo de siempre, menos que nunca, porque el nunca y el siempre, se los tragaron tus buenas intenciones.
Amando momentos que no pasaron, soñando que me mirarías de nuevo, con esos ojos tristes, como los míos e iguales a las gentes buenas, que no guardan culpa porque no tienen de dónde sacarla; que no tienen gula ni avaricia, porque viven en paz consigo mismos. Como marca de zapatos y calcetines de gente bien, así es cuando pienso lo mucho que podría mirarte, sin aburrirme y sin comparar con el futuro. El futuro no existe, solo queda una cuerda de guitarra cortada.
Me corto un dedo, como cuando tenía muchos menos años y muchas más ilusiones, cuando me enamoraba de un Diego y no importaba, porque igual jugábamos en el columpio y seguíamos siendo amigos y comíamos dulces sin importar si teníamos caries, porque el futuro no existía, sino solo el verde de primavera con mucho barro y sin bicicleta.