Tres besos
Soñaba que te daba un beso. Claro, eso era ridículo, porque es el subconsciente el que pretende cosas de las cuales poco y nada tengo dominio. Y ahora, pretendo que soy grande y puedo mandarme a cambiar sola a lugares que amenazan con ser crueles con mi perro. Lo llevo y es menospreciado por varios entes filosóficos que piensan que saben mucho de lo que creen conocer, pero no tienen ni idea ni tampoco les interesa tenerlas: total ya tienen su opinión y el tratar de aclarar algo es hablarle al muro de las fotos que se lamentan todos los días que pretendo mirarlas y recordarlas en tiempos viejos chicos, envidiosos y orgullosos de lo que no pudieron ser y de lo que no puedo contradecir, porque nadie escucha.
Te llevo en mi billetera, en mi mochila, en el celular de palo y lo más importante y menos controlable, en el corazón. Pero supongamos que controlo lo último .-aún así, poco interesa a ti, a ella, a todos, a ninguno. Sólo atañe a mi estúpida mejilla roja que busca alegrarte, aunque no puedas notarlo alguna vez o ninguna, como sea. Luego suena el son de mi canción favorita, que desconozco -porque muchas melodías podría recitar de memoria, dentro de lo que me encanta- y siento que no he dejado de ser ridícula, ingenua y crédula de lo mucho que todos pueden decirme y que escucho en mis riñones, y que sin embargo, muy pocas veces he hecho caso.
Bien, ahora soy más tonta que nunca en la vida de veintiuno que he llevado, empero no me arrepiento de las cosas porque el asumir es claro, conciso y pega fuerte en la consciencia que llevo cuando estoy despierta, así es que quien quiera juzgar y opinar de lo que sea, es libre de hacerlo porque no pretendo que mi forma de ser le guste a mucha gente: de hecho, la cuenta va en cero de personas que me han dicho o pensado conmigo que les gusta el modo en como me río, camino, como, miro, hablo y siento en esta vereda que cruzo en bicicleta, y de la cual he caído más veces de lo que delatan mis rodillas.
He estudiado. Sí. Poco me ha ayudado a no cometer errores. Mal. Si se mira con detenimiento, no es genuino el oro -no todo lo que es oro brilla. .no?- y sin embargo, sigues creyendo que lo es, que existe y es real para ti. Considero que hasta tres puntos más allá en el tejido, es bastante válido. Pero cinco, no, obvio que no lo es. Aunque quieras y desees, con vehemencia, con amor y pasión, nada es el oro que quieres.
Sí que te gusta que no mire.
Y yo, no me hago de rogar.
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