sábado, abril 30

y?

Este momento feliz es irrepetible de un lapso a otro. No es limonada ni dulce de frambuesa, sino simplemente el agrado de saltar la cuerda.
No hay tregua.

domingo, abril 24

El ayer

Algunas veces cuestioné el sentir. Ahora lo veo más claro. Y ayer me dediqué a observar la forma en que me mirabas, lo que tal vez resultaría perjudicial. Pese a todo, no estaba buscando alguna cosa en particular: antes te había mirado y eras igual que hoy, pero menos azul; hoy en cambio te veo, y pareces rosa, pero no de flores ni dulces, sino rosa de algodón después de quitarme el pintauñas. Y ahí noté que no me quedaba la suficiente imaginación como para visualizarte así.
Y habían conejos alrededor, con chocolates en forma de huevo (un poco absurdo), lápices de tres metros de altura, una bicicleta estática que nos llevó lejos, donde nunca más alguien podía intervenir en nuestra canción de sonrisas eternas en los ojos y muchas nubes y pelusas de todos los colores del mundo y de fuera de éste.
Pasó el siguiente minuto y caímos súbitamente de nuevo a la realidad, donde una mujer de muchos años nos hablaba del futuro y de los hijos que no tenemos ni pensamos engendrar; porque nadie quiere atarse ni mirarse en la tristeza, solamente queremos cantar canciones verdes con amarillo con el fin último de tocar la primera cuerda sin detenerse a mirar atrás ni adelante: solamente te miro de frente y tú a mi. Esta era la escena dosmilquinientotres: una vida entera intentando trazar la línea, la única, que nos une, aunque seamos puntos lejanos y dispersos del universo en el que nos tocó nacer y que nos llevará a respirarnos por este día, el ayer.
Y ya no te miro más.

viernes, abril 22

indirecto

Creo que no quiero nada. Tampoco me han dicho en la vida que soy imprescindible y tal vez no quiero serlo. Es tarde y me duelen las articulaciones, partiendo por la que me hace latir el corazón. A pesar de todo, no necesito que me recalquen nada en lo absoluto, sino más bien requiero comprensión; suena estúpido, sobre todo porque constantemente poseo ese defecto, pero la verdad es que en la facilidad de mi vida, mis pesadillas me persiguen a todas las horas. No sé permanecer ni hacer que permanezcan conmigo: mi función solo consiste en hacer doler el cerebro cada dos días y medio. En la proximidad del asunto, se asoman dos y medio más. Bien, la vida es ácida, como este blog y como yo a todas las pisadas del camino. Ni siquiera recuerdo el cómo llorar, porque convertirse en papel con letras desordenadas se tornó común, corriente y sarcástico. No quiero algo, tampoco la nada; solo quiero morir.

lunes, abril 18

Bis

Aún es difícil entender el cómo se pillan su propia sombra.
Lo único que puedo vislumbrar es la pena infinita que se puede llegar a sentir por personas que no significan nada dentro de sus propios cerebros.
Y eso que nadie manda las cartas que tienen guardadas cuando van por las mañanas en el transporte público y su destino se escapa en el próximo semáforo.
La esquina es traidora.

martes, abril 12

Acusete

Hay veces (hartas) en las que se pone tonta la gente (incluyéndome, claro) y no nos damos cuenta de eso hasta que la cosa se torna irreversible ¿Será que es la tendencia humana a equivocarse? Claro, tiene sentido y coherencia desde este lugar del planeta, del continente, país, ciudad, comuna, calle.
Pero la cosa está en componerse rápidamente y actuar como todos esperan, guardando las apariencias, porque al fin y al cabo cuando se rompen esquemas, llega el momento de verse ridículo frente al mundo y no saber cómo justificar la sarta de tonterías que hemos estado haciendo por culpa del inconsciente acusete care'cuete.

domingo, abril 3

No hay quorum

Las cosas son difíciles por naturaleza. Eso es algo incuestionable e irrefutable, sin embargo lo tonto y lo que más duele en todos los casos es involucrar el corazón. 
Y no sé por qué rayos, eso es tan fácil.