miércoles, julio 27

insomnus

Me gustaría tener un secreto que compartir. Tal vez sí lo poseo, pero no es tan entretenido como para decirlo a alguien y pedir: "no le cuentes a nadie". Bueno, que a lo mejor entre tanto que he hablado, más de algún secreto se me ha salido y ni cuenta me he dado (y por eso no puedo pedir que me lo guarden: no tengo percepción de lo que hablo).
Algunas veces, uno echa de menos gente; tanto es así, que incluso olvidamos las fechas y horarios.
A esta hora tengo hambre mortal y ganas de volver a cantar.

domingo, julio 24

Pararse

Tienes ganas de mirarle todo el día, pero no se soportan ni medio segundo sin discutir por la cantidad de moras que tiene ese manzano. Claro, es que son imposible e insoportablemente impacientes, no quieren esperar por aquello que ya probaron, ya sea juntos y no revueltos o separados y mezclados hasta el punto de matarse con tres no palabras y tres y medio no miradas. Repetirías que lo quieres si acaso eso fuese suficiente como para quel agrio se vuelva dulce y las perlas en tu cuello por fin luzcan como joyas y no como se ven hoy, como estorbo en tu camino, como lo que parecías ser cada dos y medio segundos de respiración jadeante y entrecortada. Y cómo no va a doler que los pendientes ya no te calcen: cómo se va a poder soportar esa sensación de caer, sin el más mínimo indicio de quel socorro de una lágrima sobre este papel vaya a dignarse a aparecer frente a tus lentes, empañados de tantas letras sin rumbo, sin destinatario y con ganas de gritar las tantas cosas que mereces por estos cuartos pintados de negro.
Y es hora de parar de sufrir.

jueves, julio 14

Nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

Hay gente que te pone de pésimas. Otra, es muy agradable. Al final, uno -no sabiendo el por qué- se queda con el recuerdo de los que te sacan de quicio. Experimentar el deseo vehemente por algo o alguien, resulta a ratos, come-nervios y saca canas-verdes ¡qué apestosa es la gente que te miente hasta cuando ya no es necesario! Crear personalidades múltiples es increíblemente sencillo; tanto, que le entran a uno ganas de vomitar. 
No sé por qué tiene uno que prestar atención a esos entes malditos que no te dejan llevar la vida en paz, ni hacer las cosas tranquilo ni ser una buena persona. 
Mil patadas.

viernes, julio 8

love stinks

[...]y volarían en pedazos, los trozos de todo en esta casa. Se comerían las uñas de tanta histeria y el pelo caería a manojos, como mala.hierba. No existirían los hervidores, las máquinas-lavadoras atacarían a los niños, los refrigeradores comerían helado de cebolla y el sonido por las mañanas sería simplemente el llanto de las madres, felices de haber tejido bien los chalecos a sus obreros.
Sacarían de sus bolsas kilos -incontables- de penas, rabias y sufrimientos, todos frutos del prohibirse hacer, del legado de vetar los sentimientos, de manejar cada paso, todo; desde lo que de desea, lo que se odia, lo que se reza, lo que se piensa y canta. Ni las plumas de la almohada pueden salvarte ya, y eso que la vida está hecha para las alergias (IgE's); y a pesar de todo, el corazón sigue ahí, latiendo y cabeceándose sobre el cómo cayó este pedazo de conciencia y lóbulo temporal medial al wc. Y se descompuso.
La velas no son amigas, mucho menos las ampolletas y aún un poco menos, las uvas del parrón de la vecina. El consejo es no seguir en absoluto alguno, sobre todo si provienen de la mente de los que dicen quererte, mas el vano esfuerzo es imperceptible (y eso que es vano: como lucrar-estátandemoda-) y el cocimiento de papas con prietas es lo más olvidado e incomible del llano mundo que nos intenta, a ratos y sin empeño, rodear.
..y ya no hay más que esperar: los días pasan rápidos y planos, como la llanura desértica, como el tuyo y el vosotros, eso que ineludiblemente debemos comer, con el agrio sabor al verde que llevamos en el riñón derecho y que el hambre de saber qué pasará el día anterior a ayer termine por corroer cada ocho de diciembre.

miércoles, julio 6

La vida misma

Hoy, cuando pedaleaba hacia mi casa, en esta ciudad a horas ya oscuras, un pajarito pasó por mi cielo al andar por calle Portales. Fue algo extraño, medio mágico -incluso más que aquella vez que una mariposa se me cruzó por en frente-; era como si eso fuera el paso para nuevos rumbos. Luego, una vez más, la vida me sonrió.
Y me entró la curiosidad por saber las cuántas cosas me dirán al ir tan rápido en mi bici. Es que siempre voy escuchando música, y no muy pendiente de lo que los transeúntes y automovilistas me puedan gritar (porque la gente suele gritar demasiado en los últimos tiempos); sin embargo, hoy tuve ese pensamiento que no fue tan fugaz como creí en el momento en que un peatón algo me dijo y no presté oído.
Al final, es mejor seguir pedaleando: la vida tiene muchas calles.
Y hoy pude comprobarlo.