martes, diciembre 22

Horario punta

Un chapoteo de corazón valiente en la pecera llena de cisnes, redon-ovalada. El chispoteo de creer tantas sílabas unidas.
Suponiendo que tenemos tres cuartos de hora (incluso un poco menos) para imaginar, antes de que el sol se caiga y aparezca la luna, creyéndose igual o más imponente e importante que el sol, con su mirada cínica y actitud tan traidora como podría llegar a ser un gato ronrroneando en tu cuello, llegamos a las conclusiones de un arqueo cerebral diario.
El humo del sur se acerca lento e inseguro, tambaleante de cariño, a medidas trazas, tal como el magnesio de nuestra dieta, rica en fibras y minerales, en grasas saturadas y azúcares; la dieta supercalórica, mediterránea y contemporánea, acorde con los tiempos turbulentos y agitados que cruzamos, pensando en el dosmildoce como una fecha perfecta para casarnos...no? Claro, con este termómetro, ¿qué no llega a ser rojo cereza como el hermoso semblante del árbol de la semi-esquina?
El impacto del horario bajo hace estragos sobre la reconquista del vilipendiado chofer sobre tres ruedas. La llanta no soporta demasiado peso hecho vanidad y desencanto. Y el llanto dulce de un niño de pecho, de cuarenta años, no sabe cómo reaacionar.
Es que somos tan débiles.

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