De súbito, todos se expresan. Eso me agrada. Me gusta cuando, aunque ya no eres parte de nada en mi vida, me hables y preguntes locas cosas de mañanas que son pasado. Bueno, eso fue mi culpa de cierto modo, pero una buena culpa, una de la que no me arrepiento. Por otro lado del triángulo o trapecio, no sé aún, comí helado en el lugar equivocado y eso me hizo mover tripas que ya no quiero recordar: me cansa y aburre, a decir verdad. Si al final, ya no echo de más por multiplicar cosas y sumirme en algo que dejó de ser relevante para todos; incluso para el explotado empleado del local del mal, que ahora odio mucho.
Y alguien dice: "hay que reconocerlo". No. Negación se apoderó de mis pensamientos y palabras. No quiero re-conocer a la gente, que ya se fue por la alcantarilla y se llenó de caca (más de la que ya poseemos todos). Bailar no es tan lindo ni bueno, mucho menos si con eso la gente se separa y se tira a la chuña todo lo que se había conseguido hasta ese momento desgraciado y mal recordado por el gato en celo.
Y por decir algo no más o menos, si no te viera más, eso sería algo que amaría mucho, porque me tiene harta tener que lidiar con esto, aunque eso nuevamente sea mi culpa, como persona culposa que soy y que no tiene que ir a confesarse (por suerte, o por desgracia), porque eso no cabe en mis roles ni en mis sienes, doscientos años atrás, o millones de miles, cuando todo comenzó con una explosión.

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