Tendría que comprarme un violín. El punto es que me falta el dinero y ni quiera he podido dibujar esa cara de rapidez caminante de las 8 de la tarde, cuando todo movimiento va en pos de guardarse, como si el mundo fuese a volar por el espacio en cualquier segundo y nadie posee aún su nave estratosférica con la que arrancarse hacia el estrellato de este cielo que no pintan. Y la raíz del asunto es que tampoco se dedican a mirar hacia las nubes, porque la gente se agacha y camina pateando piedras, tratando de imponer rabia, tal cual canción rebelde y no se dan cuenta de lo que se pierden, de las manzanas tan apetitosas que están aguardando en la cima de su árbol favorito, de su cantante favorito y de su prosa favorita (incluso el compás más lindo entre todos los que están buscando entre papeles que olvidan a todas las horas).
Realmente no es conocida la verdadera intención de corazón que tenemos, sino que el actuar determina el desliz que día a día maquinamos en cada riñón, con sus nefrones y sentimientos necesitados de filtrar cada tres segundos.
miércoles, marzo 30
sábado, marzo 26
Buena suerte
Lápiz. Mi goma preferida desde hace tres años. Luego un papel en blanco. Tres segundos después, había un rostro. Y mucho más tarde, comía un chocolate y tomaba jugo de naranja, porque es ad-hoc (no como la menta -que a todo esto, no he podido encontrar al idiota que inventó esa mezcla ingrata). Y parecía que siempre iba a ser como medio rosado -porque es de los colores que menos puedo soportar- pero hubo un vuelco y noté que todo el mundo se escribe y entonces pareciera que no quiero saber nada de lo que sucede en otras paredes, diferentes a las de mi pieza, donde mi perro se hace pipi sobre la alfombra que miro y me cae tan bien que quisiera abrazarla, sin embargo el sopor de mi mente y el calor de su lana resultan demasiado calurosos para el invierno que tan rápido viene por todos.
Y las pasas pasan y el maní es indiferente, así como el dulce de membrillo que es tal como letras en la canción más bonita que nunca escuchaste pero que quiebra espejos y rompe esquemas, tal cual logo de shampoo para pelo ondulado, como el mío y como el de nadie en las nubes de mi patio.
Y las pasas pasan y el maní es indiferente, así como el dulce de membrillo que es tal como letras en la canción más bonita que nunca escuchaste pero que quiebra espejos y rompe esquemas, tal cual logo de shampoo para pelo ondulado, como el mío y como el de nadie en las nubes de mi patio.
lunes, marzo 14
Negro
No tengo idea, ni tú, -menos alguien de atrás- de lo que pensará él de un estreno mundial. O mas bien, la realidad es que es probable que yo lo sepa y hasta adivine las palabras que se posen en sus labios (esos que parecen de jarabe de frambuesa y aunque lucen divinos, hostigan a la mitad de la fila hacia adelante). Y luego, escuché una canción, al hilo otra y tres minutos después, la favorita de ambos y que nadie por estos días ha vuelto a tocar.-quién sabrá el por qué, pero lo cierto es que ya no se escucha en ninguna sintonía de mentes brillantes, de lo que muchos llaman la "elite pensante de Chile", y por supuesto que ni en la tuya ni en la mía se ha vuelto a recordar. Y es extraño, como frutillas al pil-pil o como letras de canciones dedicadas en una hoja de cuaderno a cuadros, arrugada y triste del paso del tiempo.
No quiero pensarte ni verte (y eso que lo último es casi cierto) mucho menos cantar ni escribir para ti. Pero el sueño y el corazón no entienden y siguen tras de mis dientes, botándolos con cada pesadilla que veo entre mis cejas, pasando los lentes que me acompañan desde que casi no estás.
No quiero pensarte ni verte (y eso que lo último es casi cierto) mucho menos cantar ni escribir para ti. Pero el sueño y el corazón no entienden y siguen tras de mis dientes, botándolos con cada pesadilla que veo entre mis cejas, pasando los lentes que me acompañan desde que casi no estás.
miércoles, marzo 2
No sé
Es muy probable que sigan volando mariposas y las cuncunas sigan su curso a través de la arena del parque. A veces no sabemos qué depara el siguiente paso o con quién nos encontraremos en la siguiente micro -aunque esto sea un robo cualquiera en medio de los suburbios- para compartir canciones. Hay un metro, tal vez cien; sin embargo, el corazón sigue coqueto y siempre quiere salirse de su caja torácica intentando verse más fuerte de lo que verdaderamente es. No hay bombones en tu historia, tampoco hay menta en la mía. El pasar y mirarse de frente a los ojos es coincidencia, frente a la multitud de gnomos que rodean este cuento.
La suerte es lo mismo que la razón, si se quiere, se tiene.
La suerte es lo mismo que la razón, si se quiere, se tiene.
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