No tengo idea, ni tú, -menos alguien de atrás- de lo que pensará él de un estreno mundial. O mas bien, la realidad es que es probable que yo lo sepa y hasta adivine las palabras que se posen en sus labios (esos que parecen de jarabe de frambuesa y aunque lucen divinos, hostigan a la mitad de la fila hacia adelante). Y luego, escuché una canción, al hilo otra y tres minutos después, la favorita de ambos y que nadie por estos días ha vuelto a tocar.-quién sabrá el por qué, pero lo cierto es que ya no se escucha en ninguna sintonía de mentes brillantes, de lo que muchos llaman la "elite pensante de Chile", y por supuesto que ni en la tuya ni en la mía se ha vuelto a recordar. Y es extraño, como frutillas al pil-pil o como letras de canciones dedicadas en una hoja de cuaderno a cuadros, arrugada y triste del paso del tiempo.
No quiero pensarte ni verte (y eso que lo último es casi cierto) mucho menos cantar ni escribir para ti. Pero el sueño y el corazón no entienden y siguen tras de mis dientes, botándolos con cada pesadilla que veo entre mis cejas, pasando los lentes que me acompañan desde que casi no estás.
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