Algunas veces cuestioné el sentir. Ahora lo veo más claro. Y ayer me dediqué a observar la forma en que me mirabas, lo que tal vez resultaría perjudicial. Pese a todo, no estaba buscando alguna cosa en particular: antes te había mirado y eras igual que hoy, pero menos azul; hoy en cambio te veo, y pareces rosa, pero no de flores ni dulces, sino rosa de algodón después de quitarme el pintauñas. Y ahí noté que no me quedaba la suficiente imaginación como para visualizarte así.Y habían conejos alrededor, con chocolates en forma de huevo (un poco absurdo), lápices de tres metros de altura, una bicicleta estática que nos llevó lejos, donde nunca más alguien podía intervenir en nuestra canción de sonrisas eternas en los ojos y muchas nubes y pelusas de todos los colores del mundo y de fuera de éste.
Pasó el siguiente minuto y caímos súbitamente de nuevo a la realidad, donde una mujer de muchos años nos hablaba del futuro y de los hijos que no tenemos ni pensamos engendrar; porque nadie quiere atarse ni mirarse en la tristeza, solamente queremos cantar canciones verdes con amarillo con el fin último de tocar la primera cuerda sin detenerse a mirar atrás ni adelante: solamente te miro de frente y tú a mi. Esta era la escena dosmilquinientotres: una vida entera intentando trazar la línea, la única, que nos une, aunque seamos puntos lejanos y dispersos del universo en el que nos tocó nacer y que nos llevará a respirarnos por este día, el ayer.
Y ya no te miro más.
naty
ResponderEliminardes enamorada?