miércoles, junio 29

Cementerio

Un día cualquiera, se me ocurrió que podíamos cantar sin parar. Era un día bueno, de lluvia y helados con chispas. Tenía un corazón que latía y movilizaba glucosa de un órgano a otro: era indispensable que lo hiciera, pues el riesgo de caer en hipoglicemia era alto dado el gran gasto energético que ocurría en el sistema inmune, respiratorio, músculo-esquelético, cardiovascular, renal, nervioso, -qué manera de estar en shock éste último: todo era insoportablemente agradable- linfático..la extrañeza de que incluso el óseo estaba en metabolismo mortal. Y el cancionero comenzó a bailarnos, nos hacía gracias y movía sus letras al compás del melodrama compuesto por la situación tan particular que vivíamos en tres horas de movimiento de libélulas con mariposas azules.
Pero ocurrió algo no previsto: no era día de cantar, sino de callar. Y el paso de las horas tristes fue tan lento y doloroso, que más que tres horas, la agonía perduró por años, a partir de este momento y hasta el día que la tumba esté lista para recibir el cuerpo en metabolismo creciente. 
No saber algunas cosas elementales puede pasar la cuenta.

miércoles, junio 22

Invierno

Invierno. Pasan cosas en esta estación. Hace frío y todos necesitamos algún abrigo.
Amarillo, verde, azul o plomo; no importa el color, sino que lo más relevante es llevar algo puesto al pensar en el clima y andar horas, largas y rociadas de gotas de lluvia en el camino de vagabundos. Porque en eso nos convertimos al hacer de nuestros pensamientos la cárcel más inhóspita existente.
Por otro lado, también aparece el chocolate -aunque es oportuno a todas las horas y climas del año-, el cual brinda un momento de felicidad y dulzor a la tranquilidad de estar meditabundo horas y horas al intentar darle un orden al caos de esta vida en espiral que no(s) gusta llevar. 
A veces, a ratos -solo unos segundos, inclusive-, parecen volar elefantes rosados y llover gotas de dulce de leche. Empero, cuán poco dura aquello: solemos querer más de lo legalmente permitido. Esto cae en ese momento amargo y poco elegante de romper lazos, donde comer sopaipillas resultaría menos pesado para el colon y el pecho apretado, de dolor por todos los flancos y el ataque por todos los frentes (hasta esos que no existen). 
Comer helado es, de hecho, menos frío que este invierno.
Supongamos -y tengamos fe- de algunos dichos de la mente colectiva: después de la tormenta, sale el sol.
(y aunque eso suponga sofocarse en el desierto de las calles sin parkas).

domingo, junio 19

Perdone lo poco

Hay historias para todos los gustos. Me gustaría contar una de tantas.
No sé qué buscan con tantos platos, pero en los restaurantes y supermercados hay muchos. El problema, es que no hay tanta comida para llenarlos todos; y así, mucha gente muere de hambre (todos los días).
Pero bueno, la vida sigue, y así pocos se preocupan de temas como este.
Y esta no es la historia. La historia va en pos de quién descubrió América, de quién fundó Santiago y qué pasó en 1914. El pasado inunda lo que queramos ser en el futuro e intenta definir nuestra postura ante quienes manejan el país.Y ocurre que a veces, quien maneja el país, es quien tiene también el poder de manipular, incluso, los medios de comunicación. Pero eso es harina de otro costal.
No hay que ser muy inteligente, entonces, para vislumbrar el hoyo en el que estamos sumidos. No es pesimismo; de hecho, es la realidad de la que todos opinan. No sé qué más se puede esperar.
O más bien lo tengo clarito. Peor es el ciego que no quiere ver.

miércoles, junio 15

Molestia

Hay cosas molestas. Una de ellas es la pregunta "¿cómo estás?" qué terrible pregunta! La mayor parte de las veces la respuesta que damos es "bien", cuando la mayor parte del tiempo estás pésimo. Y no es que uno vaya a estar contando a todo mundo qué sarta de "problemas" se tienen. Y ya, no es fácil aparentar.
Y ya nadie cumple sus promesas. No es como estar de cumpleaños: una vez al año va a llegar esa fecha lo quieras o no. Las promesas son algo más complejo. 
O eso pensaba.
Es tan fácil caminar solo. La idea es morir.

sábado, junio 11

Para nadie es un misterio que el agua y el aceite se repelen, así como que la velocidad del sonido es 340 m/s y que el metro anda lleno a toda hora. Desde este punto de vista, existen muchas cosas que son bastante obvias y que poca gente se atreve a refutar. En lo personal, tampoco me voy a dedicar a refutar cosas que sé que no puedo cambiar; tal es el ejemplo de haber nacido el 8 de septiembre. Esto parece bien estúpido, pero hay veces en que el cuestionamiento de cosas llega a un punto, por decirlo menos, ridículo; esta es la gran razón de que mientras menos tiempo libre posea uno, menos tiempo tiene para divagar y por ende, menos conjetura cosas y menos tonteras hace. No sé de dónde se pueden sacar más estrofas de libros para reír más tiempo y mirar menos.
Ahora, se va escribiendo una letra tras otra y el reloj no para de hacer su tic tac, claro como el smog que nos va llenando los pulmones y como la taquicardia de 10 meses, de reposo, de poco deporte, que solía tener en el día anterior a ayer.
Hay una suposición de que podría correr en la correa sin fin, en contra de la pared, caerme y volver a romperme la nariz. Pero también, eso podría evitarse.
Ojos cerrados.

viernes, junio 10

Parpadeando

A esta hora tengo sueño. Y no es como cuando uno quiere dormir mucho rato; no, es el sueño de querer ser alguien para ti y seguir en ese camino -si está conseguido- con el único fin de morir con una cuchara en la boca. No tengo ocho años, tampoco treintaynueve, yo solamente quiero vivir este día, el presente antes de esta letra: suficiente para cada día es su propia maldad.
No sé de dónde sacar más dulces: a veces se termina la insulina y hay que echar mano al cicloergómetro.
Ojos abiertos. Ojos cerrados.

miércoles, junio 1

Aún es tiempo

Todavía quedan niños, pequeños, que se aferran a los brazos de sus madres, que buscan su regazo y se refugian en él. En suma, aún quedan esperanzas y eso es harto decir al correr de estos tiempos que son tan críticos. Es rica esa sensación de recordar otros tiempos, de otros olores, de humo, de perfume de mamá, de canciones de infancia, hits del momento para tus padres. Me gustaría poder ser recordada así por los (mis) futuros hijos.