viernes, junio 10

Parpadeando

A esta hora tengo sueño. Y no es como cuando uno quiere dormir mucho rato; no, es el sueño de querer ser alguien para ti y seguir en ese camino -si está conseguido- con el único fin de morir con una cuchara en la boca. No tengo ocho años, tampoco treintaynueve, yo solamente quiero vivir este día, el presente antes de esta letra: suficiente para cada día es su propia maldad.
No sé de dónde sacar más dulces: a veces se termina la insulina y hay que echar mano al cicloergómetro.
Ojos abiertos. Ojos cerrados.

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