Hay gente que te pone de pésimas. Otra, es muy agradable. Al final, uno -no sabiendo el por qué- se queda con el recuerdo de los que te sacan de quicio. Experimentar el deseo vehemente por algo o alguien, resulta a ratos, come-nervios y saca canas-verdes ¡qué apestosa es la gente que te miente hasta cuando ya no es necesario! Crear personalidades múltiples es increíblemente sencillo; tanto, que le entran a uno ganas de vomitar.
No sé por qué tiene uno que prestar atención a esos entes malditos que no te dejan llevar la vida en paz, ni hacer las cosas tranquilo ni ser una buena persona.
Mil patadas.
a mi nadie me recuerda, jajajaja, bueno, tú tampoco podras, como recordar lo sin nombre, dejame ser una mancha sin forma en tus recuerdos, o un color verdoso, me gusta el verde.
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