sábado, agosto 6

Perdón

Conversar con la almohada es trágico: se da uno cuenta de todo el mal que ha hecho a personas que nunca lo merecieron; es horrible. Es como para autodesearse lo peor y merecer todas las plagas de Egipto.
Es necesario; justo y necesario pedir perdón. Pero perdón de verdad, con el corazón, las tripas y riñones. 
Hay una persona en el mundo que se merece una gran disculpa, una gigante, porque no hizo más que lo que su corazón le dictaba, hasta que llegó el momento en que todo fue insuperablemente desastroso y tuvo que ocuparse de su propia existencia. Eso fue lo más justo que ha pasado frente a estos ojos de niña mimada.
Ahora, justo en este momento, espero esté siendo feliz, como se lo merece.

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