Las veces en que deseas algo y lo tienes, son buenas veces. Cuando lo tienes y luego lo pierdes, malas. Cuando no lo tienes y lo deseas, molesto. Cuando está ahí para ti, un poco extraño si se va sin que tú lo pidas, intentando simular que no te importa; siguen siendo pésimas veces. Mejor es, desear lo que no esperas.
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