La vida misma es una mezcla de sentimientos contradictorios. En los pasos peatonales, se cruzan vivencias de pocas horas, como si eso, fuese la vida entera. Pero no es así: de hecho, ni siquiera hay tiempo de extrañar, porque es un constante manejo de información errada, malintencionada y a ratos, semi triste. No sé de dónde se ocurren tantas barbaridades, sin embargo, segura estoy de llamar a nadie, para que dejen de juzgarme. Y yo de juzgar, porque no quiero emitir más juicios, solo quiero escucharte y decidir la canción en el próximo semáforo. Incluso, podría dejar de mirar el espejo retrovisor, solo por volver al futuro que había zanjado junto a muchas horas atrás, cuando la profesión nos salvaba de un estafa en la playa.No hay nada que perder.
que choro tu entrada natalia
ResponderEliminarnos vemos por ahi
espero