sábado, noviembre 28

Los juimos


Escándalo. Y quién se atrevería a hacerlo, si estamos vedados, si existen restricciones y la idiosincracia del chileno cartucho. Cómo poder liberarse, cómo mandar a todos a la punta del cerro y vivir libres y felices de que podamos hacerlo cien veces, mil veces, infinitas veces.

Podría apostar mi brazo derecho a que tú también lo piensas, lo anhelas, pero jamás te atreverás a gritarlo...al igual que yo.

Si tuviera un hijo, le llamaría cobardía, pues es lo que ha regido mi vida hace casi un año. Será el próximo también así? Y los siguientes 100 años? Este es el punto de tu vida en que ya no hay nada más. Los 20 es el llamado "año más bello", y sin embargo ya llevo un tercio de él, y lo estoy perdiendo. Se me va el año bello. Y qué haré a los 21? O peor, a los 30?

Toda crisis involucra un quiebre. A mi se quebraron hasta las uñas. A mas tardar, a los 90 años saldré de la cajita rosa en la que me tienen guardada. Una cinta lila y un papel de gardenias. Ya no hay tiempo, y sin embargo, sigo esperando a que me lleguen los 18, que ya no volverán. Cubierta de miel, se derrite en el período antártico en el que me sitúo.

Algunas veces, me transformaría en ese muñequitas, esas que uno vestía con papeles, esas que eran papel. Esas que eran tan bellas sirenas de papel.

Como de amigos, seremos menos que eso, ahora, mañana, ayer y el próximo sábado.

miércoles, noviembre 25

Paf

Se nos va la vida pensando. Se me va la vida divagando. Se me escapan las ganas de seguirte. SE me acortan los pasos al mirarte. Se me va el tren del descanso eterno. Llegó para ti el ser ambiguo y pestilente, propio de esta especie. Y como siempre, sigo aquí espectante.

sábado, noviembre 21

Agrio limón


Pensando en lo que me querías y en lo que alardeabas extrañarme y añorarme (como anhelando algo urgente) es que medité en que a lo mejor nos quedamos pegados, mirándonos "en secreto", dejando el tiempo pasar, creyendo que tal vez algún día dejaremos de codiciar tocar nuestros labios una vez más.

De repente podría estar lanzándome a un precipicio horriblemente profundo, del que ni siquiera una mano larga y gigante, bondadosa y amable, de esas que ya no existen, podría rescatarme. Algunas veces podría estar deseándote, más que a nada en el mundo, más que un día de descanso eterno, mucho más que eso, más que algodón de dulce de dimensiones estratosféricas, más que eso incluso; de hecho, muchas, incontadas veces, he querido estar acá contigo o allá tú con-migo, tocando la guitarra y comiendo arroz pegoteado.

Más no puedo, no debo y hasta, tal vez no quiero. Contradiciéndome incansablemente es como sigo contando las horas para divisarte aunque sea con binoculares desde la micro en movimiento o corriendo tras el bus que me alejará de una vez, y tal vez para siempre de ti.

Arrendaría un momento de dulces, un momento de vereda frente al Bellas Artes, compraría una bajada de micro, empeñaría mi anillo por una lágrima. Mas ya no tengo tiempo, ni ánimo de buscarte entre chalecos rayados, intentando reconocerte dentro de una manada en la cual, extrañamente, no estás.

Maneras de olvidarte hay muchas, reafirmando que hubo un período en el cual estuviste silente y olvidado en mi memoria. Empero después del pasto verde y el resbalín rojo, he llegado a la conclusión de que eres una naranja de color limón, deseable con ganas pero agria al alma.

domingo, noviembre 15

Mira-la Redonda


A estas alturas del año sobreviene lo que llamamos ansiedad. Viene el verano naranja (por qué naranja? no podía ser, qué sé yo, plateado? o porque la luna repetida, linda, bonita y mil veces utilizada para enamorar a costa de frases hechas es plateada y ahora sería un plagio usarla como apodo al verano?) y queremos tomar caipiriña (ni siquiera sé qué tontera es la caipiriña, te dai cuenta? pero es popular y siempre la usan para dar la impresión de algo fresco, rico y cool) con dos hielos para parecer no roteques y ojalá de plaza Italia pa' arriba (o por lo menos de Stgo [penca] centro para no ser menos).

Bueno bueno, sin más preámbulos me refiero a mi cometido. La cosa es que estoy así como rara y sin UN grano en la cara que me distraiga de pensar tantas leseras. Debería estar atacá estudiando, muriendo porque queda ná y esforzarme una última vez y en cambio estoy tratando de poner en unas líneas mi mezcolanza de pensamientos (súper vanos y fomes, que nadie intenta entender, ni siquiera yo) y recordando la sarta de mulas que me he mandado a lo largo de la vida de la gente para lograr ciertas cosas o simplemente que me crean algo para no contar lo que realmente pasa.

En fin, ahora pienso que he hecho hartas weás, pero así WEÁS, tooontas, banales y a la vez increíbles, que de repente me pongo a analizar y digo "oh, que soy imbécil".

Por ejemplo, no bueno, en realidad esto no lo encuentro tonto, de hecho lo hago siempre, casi a diario y me deleito en ello, y es pasar el dorso de la mano por la funda de mi almohada buscando lo heladito...pero que cosa más estupenda, la caga.

Ya tendremos oportunidad de hacer cosas inteligentes y de las que no nos arrepintamos. Por ahora, aún añoro la infancia llena de Wopos y raspes de $100 que solía compartir con mi viejo.

sábado, noviembre 14

Helado de moscas


Estamos del verbo ácidos. Yo ácida, tú ácido, él ácido, nosotros ácidos, vosotros ácidos, ellos ácidos. No, es que en realidad nos vemos medios zombies, distantes y con harta cafeína en la sangre. Cada tres o cinco horas, nos engullimos un snack (es que somos tan spanglish) junto a un cafecito (bien tiernecito y ponderado) que nos mantiene vivos, mientras el sueño rem se queda guardado en el cajón del escritorio atestado de apuntes.

Luego escuchamos un tema triste para sentirnos peor y sentir que nadie está más echo barro que nosotros; y ni siquiera es ese barro con el cual jugábamos en la infancia y que nos hacía enormemente felices, sino que es ese barro desgraciado que está en invierno, cuando vamos con la mochila en la espalda, en una mano el paragüas con el pase entre los dedos, en el otro brazo un libro y apuntes, y justo uno de ellos pun! se cae al barro! habiendo tantas partes, se cae justo ahí, y ese barro del demonio es de la forma en que nos sentimos ahora.

Ya, sin en verdad no taaaaaan malo, pero a veces un poco frustrante ver un día tan bello, lleno de flores, nubes en forma de helado de frambuesa en el cielo azul y el sol , que nos llaman, nos gritan, nos ruegan que salgamos de esa pieza oscura y llena de moscas a disfrutar de esta vida que es tan corta y única.

Más encima (y con presión) saldría corriendo de acá y allá, para irme a ahí, sí ahí, donde nadie sabe pero en el fondo una persona ,más yo lo sabemos.

sábado, noviembre 7

Mú!


Un tiro al aire. Flap!

La chirimoya se manda embarrás', propio de la pudrición de fin de año.

Se equivocó, pero es imperfecta y tiene "derecho" a cometer errores.

Sin embargo, recapacitó. Estadísticamente, el error es cercano a cero, sin embargo existe, y para esto hay una confianza del 95%, con un t de Student de 1,96.

No es cierto, no hay que creerle.

martes, noviembre 3

Microondasdiezhoras


Arg!

De repente pienso que por qué estoy donde estoy. Le pasa a la flor marchita que odia el polen de la margarita ajena y ni siquiera sabe por qué razón. Cuatrodécimos del núcleo. M. Ya bueno, seremos moscas voladoras que chocan contra el vidrio mil quinientascuarentaycinco veces, y aún así, vuelven y chocan unas chorrocientas más.

Por otra parte, se debería conformar con unas cuantas peras, incluso un kiwi y ya, pero no, todavía quiere wasabi. Si de verdad que no le gusta el bigote azabache del tipo nerdo que se cree no sé qué cosa. Toca el violín y aún así no se da cuenta que es un perdedor.

Viene el verano, y aquella oreja de oso aún no tiene un pistilo amigo en quien sacar un pétalo y pensar que la quiere mucho, poquito, nada. Cursilería, propia de la época (siglo 21 y aún con mentalidad barroca?) y qué tanto, si al final igual se conformaría con el guaren (sabemos cómo escirbirlo?)que mi madre vio subir por el cañón del calefont.

Pucha, mira, yo sé que piensas en mi, pero yo te tengo en el limbo porque o si no, las cosas serían peores que en el futuro, y eso que el pasado, que ya es pasado, porque ya lo escribí y lo leíste, está acá y allá, acuyá, maracuyá, gingivitis y muela del juicio.

Qué romántico.