domingo, noviembre 15

Mira-la Redonda


A estas alturas del año sobreviene lo que llamamos ansiedad. Viene el verano naranja (por qué naranja? no podía ser, qué sé yo, plateado? o porque la luna repetida, linda, bonita y mil veces utilizada para enamorar a costa de frases hechas es plateada y ahora sería un plagio usarla como apodo al verano?) y queremos tomar caipiriña (ni siquiera sé qué tontera es la caipiriña, te dai cuenta? pero es popular y siempre la usan para dar la impresión de algo fresco, rico y cool) con dos hielos para parecer no roteques y ojalá de plaza Italia pa' arriba (o por lo menos de Stgo [penca] centro para no ser menos).

Bueno bueno, sin más preámbulos me refiero a mi cometido. La cosa es que estoy así como rara y sin UN grano en la cara que me distraiga de pensar tantas leseras. Debería estar atacá estudiando, muriendo porque queda ná y esforzarme una última vez y en cambio estoy tratando de poner en unas líneas mi mezcolanza de pensamientos (súper vanos y fomes, que nadie intenta entender, ni siquiera yo) y recordando la sarta de mulas que me he mandado a lo largo de la vida de la gente para lograr ciertas cosas o simplemente que me crean algo para no contar lo que realmente pasa.

En fin, ahora pienso que he hecho hartas weás, pero así WEÁS, tooontas, banales y a la vez increíbles, que de repente me pongo a analizar y digo "oh, que soy imbécil".

Por ejemplo, no bueno, en realidad esto no lo encuentro tonto, de hecho lo hago siempre, casi a diario y me deleito en ello, y es pasar el dorso de la mano por la funda de mi almohada buscando lo heladito...pero que cosa más estupenda, la caga.

Ya tendremos oportunidad de hacer cosas inteligentes y de las que no nos arrepintamos. Por ahora, aún añoro la infancia llena de Wopos y raspes de $100 que solía compartir con mi viejo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario