Hay veces (a veces muchas), en las que uno se siente tonto. Pero no tonto de inteligencia mundana y vil, sino tonto de lo que importa en la vida. En realidad, este punto es relativo y controversial, porque lo importante para mí resulta insignificante para con quien me siento tonta; empero tiene un componente verdadero, acorde a cada cual. Además, de repente surgen preguntas locas y sin sentido, que nadie nos puede contestar, lo que llega a ser un tanto molesto a ratos, sin embargo, te hace sentir "único" y un poco menos tonto.Por otro lado, no sé por qué las personas se adueñan de todo ¿acaso no es lógico que nada nos pertenece? Imaginación: apenas la nada nos pertenece. Yo no poseo mucha imaginación y qué ganas tengo de poder tener más.; luego me caigo en una vereda, tomo la micro y sigo la rutina, poseyendo, como siempre, nada.
¿Cómo iba yo a darme cuenta de lo que estaba pasando, si apenas veo lo que no me incumbe y tengo que andar apartando la vista y los oídos para que no me pillen? Es fome, muy fomix vislumbrar realmente de lo que están hechas las personas y sentirse desilusionado. Bueno, no es que podría llorar por eso (a pesar de que sí lo hago a veces) pero sí podría correr hasta el infinito de mis pocos recuerdos, creyendo que esa gente, ahora rara, extraña, desconocida y descorticada, es nuevamente sincera y buena.
La mente es volátil y superficial; olvida todo y no quiere a nadie.
Hola Natalia, mi caso se parece al tuyo. Soy un chico por si te interesa saberlo.
ResponderEliminarEn verano empecé una relación con María. Jamás nadie me había hecho sentir tan a gusto y tan orgulloso de mí mismo. Esto, después de estar cinco años estudiando fuera de casa, aprobando a cuenta gotas, fumando muchos porros, ... a fin de cuentas; descontento, uraño, un mierda.
Esta relación se volvió complicada. Al mes y medio se fue a otro país a trabajar. Al principio creí controlarlo, todo era bastante equitativo. Poco a poco me fui convirtiendo en posesivo, obseso, preocupado hasta que enfermé de "amor".
Al darse cuenta de eso, María empezó a darme de lado, a evitarme. Cosa que me cabreaba más y me rallaba aún más. Me dijo con buenas palabras que lo dejáramos, que más adelante seguiríamos. Pero yo seguí siendo un loco descerebrado por muchas oportunidades de hablar que me diese.
A las vacaciones (aún le quedan un par de días aquí). Empecé a hacer el tonto, a agobiarla y a no respetarla. Ya que yo no podía comprender porqué seguía sin hacerme caso y sin querer verme. La perseguí, la insulté y quedé mal.
A raíz de esa preocupante situación decidí pensar. Conseguí perdonar las cosas que me sentaron mal y disculparme por mis errores, totalmente de corazón. A partir de ese instante todo ha cambiado y fue hace un par de días.
La respuesta la tenemos nosotros mismos. Es como un problema matemático. Y hay que resolverlo desde la inteligencia. Así se hallan las respuestas más importantes y las enseñanzas de la vida.
De esta forma puedo sentirme amarillo, es sinestesia pura.
Este mundo está corrupto y nos atacan continuamente con ideas transgiversadas y nocivas. Seamos inteligentes ante todo.
Un abrazo amiga.
Hola anónimo, no me había dado cuenta de tu comentario. Qué bueno que todo resultó en bien al fin y al cabo.
EliminarGracias por comentar :)