Raro.Latente.
Pobre.
Cuajado. Y peor que jalea con frutas.
No sé por qué suceden estas cosas. Siendo tan pasiva, como la osmosis o difusión facilitada, la corriente y el gradiente de concentración debieran llevarme.
Pan con queso en la micro, sin tu cariño. No sé, no sé, no sé. Me gustan las tardes soleadas, sin mucho que hacer y con suéter de hilo. Aburriéndome de tanta mandarina agria, sin corazón de abuelastro. Exhausta de parecer pesada y comer higos, los cuales odio y vomito por ser tan arrugados y amargados como el metro en hora punta.
Haría desgraciada mi bolso de letras pusilánimes y tragaría este nudo feroz que me come la tiroides.
Cómo no voy a querer esto, cómo, si lo he desechado unas tres millones doscientas cincuenta mil ciento ochenta y cuatro veces.
Se acabó la nota La. La que quería ser siempre.
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