lunes, junio 28

wenenzo

Hoy salió el sol; de invierno, resfrión y traicionero. No importa, la música se escucha fuerte y se canta hasta con el transverso; todo porque puede ser un buen día. En realidad,se ve venir; con poco sueño y muchos sueños que cumplir y traer a esta realidad con café, la pantalla se ve más lúcida que otras veces.
De repente afloran las ganas y me importa todo; quiero hacer todo, quiero pensarte, quiero llamarte, quiero creerme tan sofisticada y dedicarte canciones en inglés, que poco entiendo pero hago como que siento cada nota. Grito fuerte lo mucho que quiero tenerte acá, aunque no será, empero qué más da; no hay para qué enojarse sino mejor convertirse en azul-violeta cielo y soñar que volamos en una nube: a lo Goku.
Tal vez esto es miedoso y nadie quiere arriesgar mucho, pero bueno, nunca lograremos algo si pensamos así. Me miro en el espejo y dejo atrás las supersticiones y mitos de cuando tenía milquienientos años menos y comía todo lo que me daban. Ahora como lo que quiero, aunque me digan que no, que tiene mucha azúcar; ¿a quién le importa? a mi no, tampoco a la amiga rubia; da lo mismo, hay que corrrer rrrápido y pensar lento, así nos veremos al otro lado de esta muralla de orgullo que llena a sietemilmillones de personas.
Sinceramente (o hipócritamente) me tomo una micro y me llevo el asiento, porque es mío y siempre lo será, desde que te vi hasta que no lo haga más, cuando seamos desfibrilados y tragados por la felicidad de quedarnos pegados con esta canción tan bonita.

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