martes, noviembre 30

Recha

Este es un período crítico para todo el mundo.-bueno, no para TODO el mundo, pero para el que frecuento y 'soy parte', sí. La gente se queja (yo también, juas) de cuanta cosa hay que hacer y también la gente se enamora. No sé por qué en estas épocas a la población le da por amarse: será el calor? -y a mi que me molesta un poco este sol en exceso; aunque a ratos lo amo, porque me trae recuerdos de antaños-. Bueno, tal vez son los helados y las tardes largas, que invitan a invitarse y reírse un rato, con miradas coquetas e historias fomes, que al otro le parecen fascinantes solo porque salen de una boca que ansían.
Whatever.
En esta época, también, surgen las festividades. Es como volver al pasado, cuando celebraba navidad y a los 5 años juré, de guata, haber visto al viejo pascuero -que me trajo una barbie de pelo laaaaaaargo, a la cual pelé, porque según yo, ella me había dicho; tierno-. Ahora los cabros chicos piden iPADs, iPODs, notebooks, netbooks, cápsulas espaciales, submarinos, etc etc. . yo ni siquiera sé lo que es un iPAD y sigo teniendo mi computador de monitor con poto gordo, jajaja.
Bueno -o malo-, son los fines de años. El mío aún está lejos: hay etapas que pasar. Me gusta tener veitiún, es como ser grande para todos, pero no tanto como para ser vieja. No sé qué haré a los veitidós, jajaja.
Quiero mirar al cielo y pensar "pasé todo :)" y sentirme libre de una vez ( y en cuarto ). 
NERD.

domingo, noviembre 28

son las tres, tic.

a lo mejor,a  lo peor, no sé, es medio entero harto difícil no tener un pequeño flash-back cada cuantos días sobre ti, sobre mí. No es que yo quiera o lo necesite concientemente, pero tal vez el otro yo, o bueno, no el otro, sino uno de mis yo necesite saber algunas cosas, psicópatamente;  aunque ni tan así, pero tal vez sí. Ese yo de lo peor del mundo, que vomita pensamientos sobre el pasado y anhela madurez de los siete sentidos.
Y no es que yo anhele esos momentos; al contrario, los desecho y tiro al vertedero de sentimientos donde todos tienen algo que lanzar. Alguna vez unidos por un 'no sé cómo expresar', que ahora nos lleva por los más divergentes caminos que pudiesen existir y que pudiésemos escoger.
En momentos así, ¿adivina?! no tengo sentido común, no tengo lógica, no poseo entendimiento ni conocimiento de ninguna de las cosas elementales que quisiste enseñarme. Yo no necesitaba de tus flores, -no me hacían falta- hasta que las pisadas repentina y súbitamente aparecieron tras de mi y no tuve más que seguir su compás. Si después caía, pensé -ingenuamente- que te quedarías para tenderme la mano .-lo creí realmente. .>tuve que pegarme contra mi tabique nasal, casi hasta el vómer para reaccionar (eso dolió y humilló al que se reía de mi cara). Nadie me lo dijo, aunque quizás alguien me lo advirtió, sin embargo fue una de entre un millón de personas. Como siempre, nunca pensamos ser ese uno tan afortunado.
Tras algún tiempo, puedo volver a respirar, comer y dormir con cierta regularidad. Hay hartos árboles, y puedo sacar alguna hoja de vez en cuando. 
Si ahora tienes bigote o una trenza, algún instrumento o una mochila vieja, no me influye; hasta puede no importarme, pero si te cayeras ..-¿te brindaría desfibrilación precoz? Complejo. Siendo sincera, tal vez me reiría, a carcajadas; pero ¿y el otro yo?
Ven a preguntarle y atente a las consecuencias.

sábado, noviembre 20

qué

[..] haría dulces. Tendría un baño lleno de shampús que no ocuparía jamás y un jarabe para la tos que mi papá me haya comprado un día de fiebre, el cual jamás probaría y duraría años en un botiquín inexistente (como buena trabajadora del área de la salud). Comería helado en todas las comidas del día y le sacaría fotos a los bichos que se pasearan por la pared del cuartucho. Andaría con ropa de trajinar (como diría un ser del pasado) y seguiría mirando mucho a la gente y metiéndome en conversaciones de gentes en las micros, que por cosas del destino no conozco y tal vez jamás vea de nuevo.
Después te buscaría y cantaríamos, porque nos gusta. Y me llamarías nunca, porque no es necesario.-nos amamos igual. Y eso te gusta. Caminaríamos horas sólo con un algodón de dulce en la guata y varios litros de agua tibia (de la manguera de quien riega nuestro parque favorito), que es rica en la sed de querer mirarnos por muchas horas. Después dormiríamos otras muchas horas, soñando con -tigo (y trigo para pájaros). Yo cocinaría para ti y te dibujaría en una croquera arrugada del agua mojada que viene de horas de nadar y pensar que te diría cuando volviera a verte. Tú.-no lo sé, estarías siempre y me darías la mano y una cinta de color blanco.
Te querría como siempre y aunque no existes aún y estás lejos, te espero en las tardes.
Soy tonchta.

miércoles, noviembre 10

Lucha

Los fines de años nunca han sido fáciles. No. Supongo que es el chiste de esta vida: que todo tenga su tope y las cosas no sean tan fáciles y fluidas. Este año no es diferente, pero es un poco peor. No me quejo la verdad. Hay muchas cosas que tengo y que no merezco, así como otras que sí. Ahora merezco pasar un momento crítico y tal vez es así cómo podría demostrarme que por algo estoy en esto y no vendiendo alfajores caseros a las gentes  que pasan por mi lado cada mañana en la Estación Cal y Canto.
Y ahora que lo pienso, es un canto diario. --m, nunca lo había visto así. A diario canto para mi, para sentirme menos tonta y más animosa de un nuevo día de derrotas pero con victorias para el sentir de mi taquicardia de reposo. Al fin y al cabo, no es suficiente lamentar porque eso vale poco y sirve menos de lo que no vale.
Ya que. Tampoco sirve llorar, o menos reír. Esto no es para reír sino que para hacerse fuerte.
Quizás podría ceder a la tentación y preguntarle a la bola de cristal qué pasará. Pero no, eso no es correcto y sería peor. Por último, si me dijera que será triste, sería como morir antes de la guerra y las cosas no funcionan así. O por lo menos no en este momento.
Además, el querer es poder -como dicen las lenguas de muchedumbres- y yo quiero ser una buena profesional y dar de mi lo mejor que tenga, sobretodo porque esto es por ti.
Con los pies en el cielo.

domingo, noviembre 7

nica

Parece que cambió. Hubo un desplazamiento de puntos y el tesoro se corrió hacia el mar. O hacia (-)tú. No podría decir qué pasó exactamente, pero se acabaron los días de sol, cuando te dibujaba una nariz con tiza roja. comoyo. No aparenta nada, es como verlo en el espejo con pintura de pared y maquillajes de actor (es) que busca la escena del climax para lucir-se como paloma en cerro, que muele los dientes de tanto picar o romper ilusas imágenes de otros años a-trás. Me parecía un parecido a ti, cuando te ignoré y no supe qué decir en el momento preciso, sino que más bien, reclamé y no escuché el sentir de todo lo que podía querer y extrañar, hasta ahora y quizás hasta cuándo remota.mente más.

lunes, noviembre 1

so. .

Tonta la mermelada, se chorrea y mancha el vestido de la tíabuela, aunque yo no diría que lo hace de mala repostería. No es muy amable, pero en vista de los tiempos rápidos que lento andan para con el cuchillo traidor resulta medio razonable que quiera escaparse. Luego se encuentra con el molde que la lleva a encajarse en un modelo predeterminado y muere de ansiedad por no poder hablarte: porque no le escucharás con el interés que un chocolate blanco desea y espera de los caballeros de antaño, con una humita en el cuello, tan empaquetado como un regalo directo de Europa, del persa y de la cocina. Y si hay bufandas cafés,sería lindo, porque te recuerda a septiembres delgados en que comíamos torta y cantábamos fuerte, con el pulmón en espiración completa, casi a volumen residual. 
Ya no hay que llorar más ni lamentarse: las cosas se fueron y no supimos aprovecharlas; es el precio de perderse en la cisura de Silvio. 
¿Qué puede ser peor? En este momento, que se corte la leche y nada más. 
No toquemos más la guitarra y volvamos a ser fomes, así nos va mejor y no deseamos mal a gente inocente, que lo único que busca es su chocolate al punto de caramelo, perfecto para todos.
La vida se va rápido y podríamos lanzarla al río de esencia de alimento fortificado, que miro cada ciertos días, sobre el cual vuelan palomas sin rencores, dispuestas a volar más lejos cada vez, con plumas de esperanzas que no marchitan.
Esto será lento, tal vez, pero si se puede romper una roca, se puede dejar de comer chocolate.