miércoles, noviembre 10

Lucha

Los fines de años nunca han sido fáciles. No. Supongo que es el chiste de esta vida: que todo tenga su tope y las cosas no sean tan fáciles y fluidas. Este año no es diferente, pero es un poco peor. No me quejo la verdad. Hay muchas cosas que tengo y que no merezco, así como otras que sí. Ahora merezco pasar un momento crítico y tal vez es así cómo podría demostrarme que por algo estoy en esto y no vendiendo alfajores caseros a las gentes  que pasan por mi lado cada mañana en la Estación Cal y Canto.
Y ahora que lo pienso, es un canto diario. --m, nunca lo había visto así. A diario canto para mi, para sentirme menos tonta y más animosa de un nuevo día de derrotas pero con victorias para el sentir de mi taquicardia de reposo. Al fin y al cabo, no es suficiente lamentar porque eso vale poco y sirve menos de lo que no vale.
Ya que. Tampoco sirve llorar, o menos reír. Esto no es para reír sino que para hacerse fuerte.
Quizás podría ceder a la tentación y preguntarle a la bola de cristal qué pasará. Pero no, eso no es correcto y sería peor. Por último, si me dijera que será triste, sería como morir antes de la guerra y las cosas no funcionan así. O por lo menos no en este momento.
Además, el querer es poder -como dicen las lenguas de muchedumbres- y yo quiero ser una buena profesional y dar de mi lo mejor que tenga, sobretodo porque esto es por ti.
Con los pies en el cielo.

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