Y no es que yo anhele esos momentos; al contrario, los desecho y tiro al vertedero de sentimientos donde todos tienen algo que lanzar. Alguna vez unidos por un 'no sé cómo expresar', que ahora nos lleva por los más divergentes caminos que pudiesen existir y que pudiésemos escoger.En momentos así, ¿adivina?! no tengo sentido común, no tengo lógica, no poseo entendimiento ni conocimiento de ninguna de las cosas elementales que quisiste enseñarme. Yo no necesitaba de tus flores, -no me hacían falta- hasta que las pisadas repentina y súbitamente aparecieron tras de mi y no tuve más que seguir su compás. Si después caía, pensé -ingenuamente- que te quedarías para tenderme la mano .-lo creí realmente. .>tuve que pegarme contra mi tabique nasal, casi hasta el vómer para reaccionar (eso dolió y humilló al que se reía de mi cara). Nadie me lo dijo, aunque quizás alguien me lo advirtió, sin embargo fue una de entre un millón de personas. Como siempre, nunca pensamos ser ese uno tan afortunado.
Tras algún tiempo, puedo volver a respirar, comer y dormir con cierta regularidad. Hay hartos árboles, y puedo sacar alguna hoja de vez en cuando.
Si ahora tienes bigote o una trenza, algún instrumento o una mochila vieja, no me influye; hasta puede no importarme, pero si te cayeras ..-¿te brindaría desfibrilación precoz? Complejo. Siendo sincera, tal vez me reiría, a carcajadas; pero ¿y el otro yo?
Ven a preguntarle y atente a las consecuencias.
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