Lápiz. Mi goma preferida desde hace tres años. Luego un papel en blanco. Tres segundos después, había un rostro. Y mucho más tarde, comía un chocolate y tomaba jugo de naranja, porque es ad-hoc (no como la menta -que a todo esto, no he podido encontrar al idiota que inventó esa mezcla ingrata). Y parecía que siempre iba a ser como medio rosado -porque es de los colores que menos puedo soportar- pero hubo un vuelco y noté que todo el mundo se escribe y entonces pareciera que no quiero saber nada de lo que sucede en otras paredes, diferentes a las de mi pieza, donde mi perro se hace pipi sobre la alfombra que miro y me cae tan bien que quisiera abrazarla, sin embargo el sopor de mi mente y el calor de su lana resultan demasiado calurosos para el invierno que tan rápido viene por todos.
Y las pasas pasan y el maní es indiferente, así como el dulce de membrillo que es tal como letras en la canción más bonita que nunca escuchaste pero que quiebra espejos y rompe esquemas, tal cual logo de shampoo para pelo ondulado, como el mío y como el de nadie en las nubes de mi patio.

no entendi nada
ResponderEliminarajajajjajaja