Podría fumar. Podría tomar. De hecho, podría fumar, tomar y bailar hasta siempre si quisiera. Pero no. Realmente la vida no es así. Esto es como cuando me quedo sin plata: resignación a caminar..como los viernes, jueves, sábados y lunes, que son días propicios para sentirse un poco olvidado. Bueno, si al final con una pequeña, ínfima, minúscula, insignificante gota de rocío somos como culebrones, pero no de esos de la tele, que son burdos y sin sentido de sensibilidad postraumática, sino como los números que borramos de todos lados y que sin embargo, ya nos sabemos y no podemos evitar.
Siento que se me corta el iliolumbar, y todo porque no sé enfrentarme al espejo. Es como luchar con el reflejo; o mejor dicho, es como mirarme al espejo e inmediatamente después de hacerlo, olvidar quién soy. Así es como a la gente como yo le pasa cada trece cercano: se nos olvida la razón y luego nos arrepentimos hasta la muerte; y sin embargo, la historia se repetirá unas dosmilochocientastres veces. O lo que vivamos.
Como humanos.
martes, septiembre 28
sábado, septiembre 25
pescao'
Hay que analizar esto y sacar cuentas como en una balanza. La situación no se resuelve como mascar chicle y luego botarlo como para que se le pegue en el zapato a alguien y salseacabó. Me interesa absolutamente nada en este momento; yo lo único que deseo es ver gente sin caries y ya.Hay un bombardeo incansable de amores de gente inconsecuente tal cual es quien toma la jotacerocuatro. No existe moral para criticar (como si a alguien eso le gustara) y mejor es dormir y dejar de tener tanto tiempo para pensar. Además, hay relativamente poca (yo diría que prácticamente inexistente) gente a la cual le interesa esto. Pero bueno, entre líneas, digamos que no hay quorum (a la gente le encanta utilizar esas palabras ridículas) y es mejor imaginarse las cosas y seguir normal, que meter las patas y luego arrepentirse y sentirse en extremo idiota.
Ahora que sé qué es Bemol, me siento menos ignorante y luego de esto, alegre de no tener que extrañar, pues tengo muy pocas cosas y me es suficiente.
Ya no hay agitarse ni quedarse, desvelarse ni dormirse, relajarse ni estresarse, desear ni odiar.
viernes, septiembre 24
Hache.
Corriendo llego lento y avanzo poco. Me quita la rabia pero me da náuseas y es como holadiós de gente motivada a aparentar sonrisas estúpidas, que hartan y deseo romper con mis dientes y las uñas que me quedan después de reír sinceramente con pequeños humanos sin culpa ni rencor. Y es como una ola, que va y viene sin detenerse y como burlándose de todos, en especial de quien le presta atención hasta que llega un límite en el cual no hay punto de inicio ni fin sino que es un medio impersonal e injusto pues nos involucra y nos hace pensar en el momento previo al ensimismamiento, deseando volver el tiempo atrás y comenzar desde otro sitio.com.
No hay arroz ni pepas de sandía, tampoco choferes ni pasajeros, mucho menos hay parejas ni amantes y menos mal que tampoco hay señores y potos que mirar. Eso es un descaro que ya nadie nota y parece ser cotidiano: hasta normal. Si se acaba el mundo ahora, moriría por ser como soy y eso me hace sentir tonta; sin embargo no tengo deseos de cambiar muchas cosas en dirección a la tangente de mi camino, sino que quiero ir por una paralela en la cual pueda hacer lo que realmente deseo y volver a besarte mucho, como antes y sin vergüenza.
Bien.
Parada solicitada.
No hay arroz ni pepas de sandía, tampoco choferes ni pasajeros, mucho menos hay parejas ni amantes y menos mal que tampoco hay señores y potos que mirar. Eso es un descaro que ya nadie nota y parece ser cotidiano: hasta normal. Si se acaba el mundo ahora, moriría por ser como soy y eso me hace sentir tonta; sin embargo no tengo deseos de cambiar muchas cosas en dirección a la tangente de mi camino, sino que quiero ir por una paralela en la cual pueda hacer lo que realmente deseo y volver a besarte mucho, como antes y sin vergüenza.
Bien.
Parada solicitada.
viernes, septiembre 17
Mochilas
Hay una canción que me gusta harto. No sé por qué; es así. Es como solíamos sentirnos, medio en ascuas, medio en certeza. Sol de primavera, caliente y no tan traidor como la estación pasada. No hay meras palabras de aliento, con etcéteras y frases hechas, porque no inspirábamos nada de eso. Además, no nos conocíamos y cada cual corría su propia carrera a la muerte, que es lo único seguro y certero que sabemos pasará en algún momento mal intencionado.
Por otro lado, se nos hace tarde ahora, ahora que estamos en la misma puerta ancha, pero de la cual todos quieren salir, porque el camino fácil nunca ha sido el más conveniente. Y eso es un poco aburridor, ya que al fin y al cabo, quién no quiere salir siempre airoso y no tener que dar cuentas (de collares, incluso) a las gentes que poco conocen del maleficio insípido y rancio que hubo que probar.
Nadie quiere quedar mal; al contrario, hacemos cosas estúpidas y que no queremos con tal de sacarte una sonrisa, linda de dientes parejos y sin perejiles consagrados por la tradición entre medios, medios de salir de aquí para no sé dónde, porque al final, donde alojemos será igual, con puertas y cerraduras y un teléfono que poco suena, empero cuando lo hace, es la peor idea que se le podría haber ocurrido y las ganas de lanzarlo al Mapocho son cada vez mayores y fervientes.
Ya nos quedan pocas horas y poco supimos aprovechar las muchas que ya pasaron y no volverán; la vida es así, tal cual y nadie quiere ponerse agallas y cambiarla.
Ahora tendría que estar.
Nadie quiere quedar mal; al contrario, hacemos cosas estúpidas y que no queremos con tal de sacarte una sonrisa, linda de dientes parejos y sin perejiles consagrados por la tradición entre medios, medios de salir de aquí para no sé dónde, porque al final, donde alojemos será igual, con puertas y cerraduras y un teléfono que poco suena, empero cuando lo hace, es la peor idea que se le podría haber ocurrido y las ganas de lanzarlo al Mapocho son cada vez mayores y fervientes.
Ya nos quedan pocas horas y poco supimos aprovechar las muchas que ya pasaron y no volverán; la vida es así, tal cual y nadie quiere ponerse agallas y cambiarla.
Ahora tendría que estar.
sábado, septiembre 11
Tin
Hace frío.
Justo hoy no me agrada. Quiero calor, sofocarme y morir para no pensar. Bueno, podría no pensar si quisiera: últimamente hay muchas distracciones, pero es in-evitable y hasta, tal vez, no quiero dejar de hacerlo aunque suene un poco idiota y contradictorio.
Miraba el teléfono y justo sonó; fue un desliz, muy cuajado.
Yo no sé mucho por qué escribo tanto, si al final, nadie lee esto más que yo misma, pero me deleito bastante haciéndolo y espero no llegue jamás el día en que sienta que no tengo nada más que escribir.
Cuando eso suceda, dará a entender que he muerto.
viernes, septiembre 10
Esclerosis.
Últimamente hay varias miradas que nadie encuentra. Perdido en el espacio sideral e imaginando que el banco será asaltado, todos corriendo y tú atónito sin atinar a algo, miras sin pensar en la escena porque no estás ahí realmente, sino que es todo como un ordinario flash-forward, porque ya sabes qué pasará al siguiente minuto.
Es un universo paralelo, donde hay varias caras conocidas que sin embargo, no te reconocen, porque tú has cambiado. Luego, como mal chiste, se repiten los malos actos, donde el protagonista olvida sus líneas (a pesar del soplón, que no pierde oportunidad para salvar a su peor enemigo) y entonces la escena, aunque prevista, sale pésimo y tú vomitas en el lugar para no recordar el momento, sino eliminarlo en el instante como debe hacerse con quienes no son lo que aparentan, sino más bien lo mismo pero al revés.
Después, para variar un poco, alrededor hay varias personas amándose y jurando ser todo lo bueno que nadie puede ser. Como sabes el final, ignoras la escena y pasas a la siguiente atmósfera.
Aleatoriamente, seleccionas un canal de radio. Muy fome pero está siendo mejor que lo anterior y te quedas, sabiendo que la próxima canción será ridícula sin mucho fondo pero con bastante forma. Llega de manera rauda el dolor de cabeza y prefieres alejarte: esto está siendo en extremo odioso y petulante.
En el siguiente contexto, la gente corre (como moscas al pan con mermelada) y sale histérica desde una carpa de circo gritando incoherencias y malas frases, hechas y repetidas, sin sentido ni significado y repitiendo una y otra vez que no tienen pito que tocar en este asunto y que por favor se termine pronto tanta desgracia. Mal cuento, pues esto está recién comenzando.
Desde una perspectiva alejada, las cosas no parecen tan feas, sin embargo al acercarse todos prefieren cerrar los ojos y olvidar que alguna vez tuvieron esperanzas.
Es un universo paralelo, donde hay varias caras conocidas que sin embargo, no te reconocen, porque tú has cambiado. Luego, como mal chiste, se repiten los malos actos, donde el protagonista olvida sus líneas (a pesar del soplón, que no pierde oportunidad para salvar a su peor enemigo) y entonces la escena, aunque prevista, sale pésimo y tú vomitas en el lugar para no recordar el momento, sino eliminarlo en el instante como debe hacerse con quienes no son lo que aparentan, sino más bien lo mismo pero al revés.
Después, para variar un poco, alrededor hay varias personas amándose y jurando ser todo lo bueno que nadie puede ser. Como sabes el final, ignoras la escena y pasas a la siguiente atmósfera.
Aleatoriamente, seleccionas un canal de radio. Muy fome pero está siendo mejor que lo anterior y te quedas, sabiendo que la próxima canción será ridícula sin mucho fondo pero con bastante forma. Llega de manera rauda el dolor de cabeza y prefieres alejarte: esto está siendo en extremo odioso y petulante.
En el siguiente contexto, la gente corre (como moscas al pan con mermelada) y sale histérica desde una carpa de circo gritando incoherencias y malas frases, hechas y repetidas, sin sentido ni significado y repitiendo una y otra vez que no tienen pito que tocar en este asunto y que por favor se termine pronto tanta desgracia. Mal cuento, pues esto está recién comenzando.
Desde una perspectiva alejada, las cosas no parecen tan feas, sin embargo al acercarse todos prefieren cerrar los ojos y olvidar que alguna vez tuvieron esperanzas.
viernes, septiembre 3
Ya no es jueves.
Lápiz, goma, tijeras y un pelo en escarlata. Insensato el pensamiento de voces chillonas. Se apuesta trescientos y se ganan dos. Corre el rápido sol sobre la luna en paz -en mayúscula-. Suena y sueña, como parónimos imperfectos y un cereal sin leche. Va a la escala e ignora el cinzano. Se adjudica el Simpático y provoca midriasis, a ver si así mejora el mal augurio. Pasa el tren y no alcanzó nadie a subirse: mejor, así tenemos otra oportunidad. Ni a Rancagua ni a París, no hay consenso y el corazón ya se quedó en el plexo vesical, estancado entre miseria y alegría de no correr más rápido de lo que realmente puede.Una pizca de pimienta ahora, para imaginarte cómo te imaginas en otro mundo, mejor y pensando que así todo pasará más rápido. Intenté comer una hormiga, para sentir su picor y sin embargo, yo tenía más para ella que la reina para sus sirvientes. Ciertamente, no hay ánimo de arcoiris, porque se terminó el pacto acordado y mejor me como los cereales, esperando que todo empiece ahora y más que siempre, con queso derretido y pimentón en conserva; como quien se guarda para el mejor postor.
Hay cientos de libros, millones y redundantes que me hablan y esperan mucho de lo que no puedo ni pretendo dar. Los regalos significan muy poco cuando ya no hay motivos de dientes picados para ir al dentista y zambullirme en su anestesia, que en una de esas caigo en el sopor y al despertar vuelvo al cuarto de pruebas felices.
Corrí a alcanzarte, como agosto en invierno, pero ya es verano y no pretendo que me esperes más, porque el egoísmo no es parte del protocolo.
jueves, septiembre 2
Mermelá
Hay un momento en que hay que decidirse por algo. Bueno, estoy parada en la nada, tratando de resetear mis sentires. Los seres humanos somos muy vanagloriantes y siempre pensamos en nosotros mismos. Bueno, yo por ser de la misma especie, no soy diferente. No me gusta la carne, aborrezco el perejil y odio los símiles entre personas. No sé qué más me queda por aprender, si ya he caído varias veces y levantarse es cada vez más fácil y sin embargo, cada momento es más canela y limón. Dejando de lado las vistas bizcas y sin intenciones de flores recién cortadas, rehuyo de la gente que parece buena y me entremezclo entre lo que somos todos: malos. Si me enojo y paso a denominarme natalio es sólo porque ya no hay gente que sepa lo que siento. Tratar de entregarse a los demás es difícil, en especial a seres mitológicos como somos los tímidos. Si total, no sé algo de nada ni mucho de todo y un poco más. Si me canso, paro y me siento a meditar en dedos rápidos sobre un lápiz que delinea sentimientos en cielo raso. Incluso a veces olvido la escritura y me veo ignorante, sin una pizca de creatividad. Tal vez no hay que ser tan bueno para pensar y mejor vivir dentro de una lata de bebida, así con harto gas y pisadas sin amabilidad. Porque hay cualidades que desaparecieron, entre ellos la cortesía de no quedarse dormido en clases y apreciar a quien tenemos en frente sin juzgar demasiado.Esto es comienzo, punto y aparte, hakuna matata.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
