jueves, septiembre 2

Mermelá

Hay un momento en que hay que decidirse por algo. Bueno, estoy parada en la nada, tratando de resetear mis sentires. Los seres humanos somos muy vanagloriantes y siempre pensamos en nosotros mismos. Bueno, yo por ser de la misma especie, no soy diferente. No me gusta la carne, aborrezco el perejil y odio los símiles entre personas. No sé qué más me queda por aprender, si ya he caído varias veces y levantarse es cada vez más fácil y sin embargo, cada momento es más canela y limón. Dejando de lado las vistas bizcas y sin intenciones de flores recién cortadas, rehuyo de la gente que parece buena y me entremezclo entre lo que somos todos: malos. Si me enojo y paso a denominarme natalio es sólo porque ya no hay gente que sepa lo que siento. Tratar de entregarse a los demás es difícil, en especial a seres mitológicos como somos los tímidos. Si total, no sé algo de nada ni mucho de todo y un poco más. Si me canso, paro y me siento a meditar en dedos rápidos sobre un lápiz que delinea sentimientos en cielo raso. Incluso a veces olvido la escritura y me veo ignorante, sin una pizca de creatividad. Tal vez no hay que ser tan bueno para pensar y mejor vivir dentro de una lata de bebida, así con harto gas y pisadas sin amabilidad. Porque hay cualidades que desaparecieron, entre ellos la cortesía de no quedarse dormido en clases y apreciar a quien tenemos en frente sin juzgar demasiado.
Esto es comienzo, punto y aparte, hakuna matata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario