viernes, septiembre 24

Hache.

Corriendo llego lento y avanzo poco. Me quita la rabia pero me da náuseas y es como holadiós de gente motivada a aparentar sonrisas estúpidas, que hartan y deseo romper con mis dientes y las uñas que me quedan después de reír sinceramente con pequeños humanos sin culpa ni rencor. Y es como una ola, que va y viene sin detenerse y como burlándose de todos, en especial de quien le presta atención hasta que llega un límite en el cual no hay punto de inicio ni fin sino que es un medio impersonal e injusto pues nos involucra y nos hace pensar en el momento previo al ensimismamiento, deseando volver el tiempo atrás y comenzar desde otro sitio.com.
No hay arroz ni pepas de sandía, tampoco choferes ni pasajeros, mucho menos hay parejas ni amantes y menos mal que tampoco hay señores y potos que mirar. Eso es un descaro que ya nadie nota y parece ser cotidiano: hasta normal. Si se acaba el mundo ahora, moriría por ser como soy y eso me hace sentir tonta; sin embargo no tengo deseos de cambiar muchas cosas en dirección a la tangente de mi camino, sino que quiero ir por una paralela en la cual pueda hacer lo que realmente deseo y volver a besarte mucho, como antes y sin vergüenza.
Bien. 
Parada solicitada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario