viernes, diciembre 23

Pisarías

Las ocasiones son algo así como 2xe^100. O como gente idiota que, dependiendo de las circunstancias, su "carita" es melosa o plato de sopa con vómito de hace 20 horas. Enferman y son falsos: me dan asco y no tolero ver siquiera su sombra. En general, no soy una persona buena ni monedita de oro para nadie, sin embargo, intento no tener poses que ni mi espejo me da, porque son imposibles de sostener. Me aburren y me cansan y espero, encarecidamente, que a quien quiero se dé cuenta de miles de días, lea esto y madure de una vez. 
A quién le importa lo que diga un psicólogo: no cachan ni cacharán nada de ti, porque quién más que uno mismo, sabe lo que realmente tiene que hacer ¡por qué es tan difícil entender eso! 
Sinceramente, el papel aguanta todo, pero la vida misma, hay que experimentarla ahora; si no ¿qué será de los helados que no puedas disfrutar, solo por la desdicha de no saber qué harás con tus pisadas?

viernes, diciembre 9

Cheque a fecha

Hay un sinfín de asuntos poco explicables. Entre muchas cosas, la vida está obstaculizada. No estoy diciendo nada no expresado con anterioridad, muchas y repetidas veces en la historia de la humanidad. Pero nunca he querido expresar eso, yo solo quiero dormir en paz todos los días. Ese afán de que todo sea un poco más complicado de lo que ya es, es causa de algo determinado; sin embargo, no es obligatorio aceptarlo: no quiero ni deseo hacerlo. No me gusta imaginarme como un cheque a fecha: la inmadurez me consume. He intentado el extremo de vida -eso no resulta, no es mi estilo. No llamo, no digo que quiero un abrazo (talvezlonecesitemenosdelocreíbleoquizásno,quiénsabe), pero a veces siento que no hay aprovechamiento: realmente ahora es cuando. Son muchas cosas las que dejo de hacer, eso es por algo, por alguien, por nadie, por mí. Si sueño y estás o no, es un tópico hablable, no repoducible-muchos ojos hay mirando- y la muerte no se aparece ni por des-cortesía. Suposiciones hay de todos tipos: no sé si piensas o no en mi, pero es un asunto un poco más libre, de manos no atadas y de mirar desde binoculares 0.25. Si no existieran las fotos, recordaría menos y actuaría más, no es tan obvio, es un poco probable, bastante incierto y el manjar y la luna y las estrellas de medio día, con mantequilla de limón.
No quiero ser un contrato sin fondo. Yo pido tranquilidad.

martes, noviembre 29

Perdida

La vida misma es una mezcla de sentimientos contradictorios. En los pasos peatonales, se cruzan vivencias de pocas horas, como si eso, fuese la vida entera. Pero no es así: de hecho, ni siquiera hay tiempo de extrañar, porque es un constante manejo de información errada, malintencionada y a ratos, semi triste. No sé de dónde se ocurren tantas barbaridades, sin embargo, segura estoy de llamar a nadie, para que dejen de juzgarme. Y yo de juzgar, porque no quiero emitir más juicios, solo quiero escucharte y decidir la canción en el próximo semáforo. Incluso, podría dejar de mirar el espejo retrovisor, solo por volver al futuro que había zanjado junto a muchas horas atrás, cuando la profesión nos salvaba de un estafa en la playa.
No hay nada que perder.

sábado, noviembre 12

unacuatro


El dedo apunta el cielo y el tonto mira el dedo. Y esa es la lógica del ser colgante, percha y cartera. Inclusive, como perlas y cien pájaros en la mano -quién puede mantenerlos sin temblar ¿?-. Y si el carraspeo es mucho y la exasperación insoportable, mejor oler este humo, que no conduce al cielo.

La manera más ridícula de comer helado y mover los ojos en sacadas poco amables.
Si es mucho el cansancio, mejor morder nueces y luego salpicar el kuchen (nadie se da cuenta de lo imperceptible al oído), con el increíble sonido de hojas en otoño -muy agradable- y una frutilla, bajo cuchillo sin filo.
La última mirada, te toca con los elefantes que ya olvidé y que no sabemos valorar.

viernes, noviembre 4

Palos

Entre dos. Ninguno es tal. Medio camino, como caballo rosa galopando al encuentro de equis menos 2, elevado a manteca de cacao -para los labios-. Supuestos de que no extrañas, mientras el círculo se completa solo, por defecto. No existen dulces de menta, porque de dulce poco poseen. 
Iríaabuscarteperoelorgulloesmásgrande.

domingo, octubre 23

Deseos

Las veces en que deseas algo y lo tienes, son buenas veces. Cuando lo tienes y luego lo pierdes, malas. Cuando no lo tienes y lo deseas, molesto. Cuando está ahí para ti, un poco extraño si se va sin que tú lo pidas, intentando simular que no te importa; siguen siendo pésimas veces. Mejor es, desear lo que no esperas.

miércoles, octubre 19

-

morir es sencillo.-
No se elige el cómo,
el cuándo,
el dónde,
no con quién (a veces, eras tú).
Es más fácil, incluso,
que derretir pastillas de chocolate.
Y resulta ser agradable
apagarse, sin tener que
explicar nada a nadie.
Tanta es la dicha,
que llegan rosas que nunca antes
se dignaron a aparecer.
Todo por dar,
ese paso.
El problema es el miedo
de ver llorar a quienes, dijiste amar (a veces, eras tú).
Se estacionan autos,
cabizbajos,
encienden cigarrillos: parece que,
también quieren flores,
prontamente.
No quiero imaginar,
la hora de tu muerte.
Vivir como si fuese el último día,
imposible,
cambiar este interruptor.
No me aventuro,
no te busco,
ni me drogo.
No salto, con todas mis fuerzas,
y andar sin casco,
a nadie
le preocupa.
Y cómo quisiera, ser,
el ramo de tus días,
en que yo,
podía incluirme.
El día de mi muerte,
es el mismo,
de tu nacimiento.

miércoles, octubre 12

Típico

Te llamaría: cierto! no me gusta el teléfono. Te escribiría: cierto! no tengo tu dirección (además, ya nadie escribe cartas). Te mandaría un mail: cierto! no tengo tu correo. Te iría a ver: cierto! no sé cómo llegar a tu casa. Te miraría de reojo: cierto! se me perdieron los lentes. Te dejaría un recado: cierto! no sé con quién dejarlo. Te buscaría en la lista: cierto! sólo me sé tu primer nombre. Te buscaría en facebook: cierto! ídem anterior.
Y al final, mejor te digo "hola" y la vida sigue su curso natural.

sábado, octubre 1

ñ

.-entre paréntesis, la comida estaba pésima. Las horas eran como lana roja. O como sangre; incluso, goteaban. Incluyendo los tapones y el pito en el oído, el agua chorreaba por el pabellón (igualito a palabras necias de antaño, que en el ensimismamiento y cariño-amor-sonaban sinceras y de larga vida de duración) y sería hojas secas en la mitad de un libro viejo. 
Si voláramos, anhelaríamos caminar y el helado de vainilla del perro del vecino. Luego, cien patadas y confort de varios días guardado en la cartera. Comino y canela, así como leche en primavera y a baño María-o Antonieta, como la abuela de ese-. Flores en otoño, como nieve en agosto y la mala costumbre de mirar al infinito cuando abrazan sin cariño y miran como traduciendo paper. La hipocresía de incluirte en tus amigos y ser menos que una mosca reventada en tarde naranja de verano. Un lápiz sin punta y el cuchillo a tornasol.
Comiendo mote y el huesillo -¡qué asco!- sobre la mesa, mantel de nylon, cuchara de madera y el río que no trae piedras ni guarenes. Pulgas que hablan, molido de maní, mal vuelto y sin boleta (¿a quién le importan los impuestos?).
Y no hay cabida, no más, al curso del aceite.

lunes, septiembre 19

Sin título

A veces, existe pena. Otras, las dudas de no haber hecho lo correcto consumen las fibras de Purkinje. Solamente resta ahora, no perder tanto nuevamente. De seguro, si la felicidad pudiese comprarse, todos nos endeudaríamos sin dudarlo con la esperanza de encontrar la sonrisa perfecta. 
Ya no mintamos, no omitamos, no engañemos-si eso te hace llorar, es malo para la salud-. No hay problema con pedir perdón, pero sí con recibirlo: no es posible obligar a otros a concederlo. 
Y ahora, pongamos la cabeza en la almohada.

martes, septiembre 13

No te cases ni te embarques

Mirar es bien simple. Cuando miras ojos, a veces es fácil idearse facetas de la gente, intentar imaginar qué pueden estar pensando e incluso adivinar hacia dónde desviarán la mirada en el próximo cuarto de segundo. El problema está en inmiscuirse más de lo debidamente permitido. No hay que andar intimidándose para fijarse que con tal interés ese otro se siente violado en su ensimismamiento. Además, muchas personas no desean ser vistas, sobretodo en situaciones de estrés. No es extraño ver cada vez más seres humanos usando lentes oscuros: no puedes adivinar adónde miran; no ves tu reflejo en sus ojos. Es como comer alcachofas en agosto. O no tan así, pero algo relacionado con eso. Yo no me cansaría de mirar ojos, si esa fuese mi profesión y el gusto por ello, me inspirara a mirar horas largas y felices el cielo que nos cubre a todos. Pero me he percatado de la incomodidad de ser descubierto y yo misma me he visto enfrentada a desviar la mirada ante una situación incómoda. Además, este momento es como aquel día viejo, en que un alguien me sonrió y lo alegró completo, algo así como un momento de felicidad anónima; sin embargo, el día feliz culminó: no encuentro al mirador sonriente y eso me hace pensar que no poseo la suerte de martes trece. Y no me casé ni me embarqué, así es que eso significa que ¿soy suertuda? La fama es emífera.-o efímera? da igual.

domingo, septiembre 4

Nuevamente, adiós

Hay ciertos asuntos indescifrables: terrible ¿cuánta gente iría a mi entierro? Tal vez harta, tal vez muy poca, quizás nadie en lo absoluto. Pero más que un número, ¿a cuántos, realmente, les dolería? es difícil de saber, incalculable y abstracto, una cifra desconocida. Es un poco complicado pensar en algunos temas y no sentirse dolido; un tanto extraño, como almendras sin piel y bañadas de azúcar flor con agua. Saber limitarse y simplemente escuchar, es como un don del que todos quisieran deshacerse.-o quedárselo, no lo percibo tan claro: hoy se nubló. De cierta forma, todo es un montón de malentendidos.
La peor de las cosas, es amar a alguien de una manera exorbitante y estúpida, y después de varios acontecimientos, despreciarlo como si fuese algo que jamás hubieses querido besar; mas que eso ¡una lata compartir el mismo aire! Es extraño.
"El problema es que me da pena cuando te sientes mal y honestamente me siento frustrado por no ser lo mejor que te ha pasado en la vida y eso me hace honestamente llorar. Bueno algo positivo de todo esto es que tu eres lo mejor que me ha pasado en la vida y eso no se dice por decir." Esto ya no es posible de leer nunca más en la vida y eso es todo.

domingo, agosto 28

All you need is love


El destino es algo en lo que no suelo confiar: se ha portado un poco mal educado conmigo en el último tiempo. Además, la hora pasa desagradablemente rápido y tiene uno que adecuarse a su ritmo, con tal de no morir en el camino (si hasta la adelantaron, como si ya no corriera más ligero que Usain Bolt). Ok, nadie murió nunca por decir malas palabras, pero es algo que resulta molesto. Y el corazón, que hostiga, late y late, como si el tun-tun arrítmico ayudara en algo. Tengo una noticia: no me gustan los nombres con jota y no pienso cambiar de opinión.

Hay cosas en esta vida, que debieran estar absolutamente prohibidas y tener pena de encarcelamiento emocional. Nadie puede odiar a otra persona! No! Eso es inaceptable. Tampoco puede ignorarla, porque en el fondo sabe que, sin ella, la vida sería un asco y nada de lo que ahora ocurre, sería posible sin ESA persona. No importa lo que haya sucedido, debemos sonreírle. Y ser felices. Como cuando te sonríen desde un escenario (¿han experimentado eso? Es realmente agradable!) y tu chicle adquiere sabor nuevamente, después de tres horas masticándolo. Creo que, en lo absoluto, al final, amamos a todos los que se nos cruzan en el camino de esta vida; esa es la satisfacción de ser de esta raza.
Justo ahora, quiero un chocolate, qué raro, ¿no?

miércoles, agosto 24

Suero, por la espalda.

. de juegos bajo un sauce, nacen, sueños grandes.Y no hay más, que ver la tierra y tomar sus siembras.
 No ha sido nada fácil, sola, dar la batalla. Y sin buscar, amor deprisa, da sus semillas, si ves girar; la vida te ofrece una sonrisa. Podrías tener lo que mereces.
Recelas tu tesoro y te sientes bendecida. Y qué hizo mal, traicionan tu amor, ya divina; no queda más, que recoger todas tus cenizas. Si puedo poner, el mundoatuspies.
Viste caer, sola sostener, tu viga de espinas. Si puedo poner, el tiempo al revés y darte mi suerte.

domingo, agosto 14

in

.-y el cuchillo cayó entre sus manos. .- repitió, temblando y empapado en sudor, al verse acorralado entre tres preguntas de pasillo.
La verdad es que no le creía nadie: la historia parecía en extremo fantaseosa, como todo lo que solía decir por aquellos últimos días. Además, la pérdida de hace pocos días (ya habían pasado meses, pero aún se notaba que no lo podía superar) le tenía revuelto el pensamiento, así como el sentir y el actuar. No cabía juicio mental razonable en su forma de moverse. 
Pero no parecía aquello lo más inquietante, sino que lo realmente preocupante, era que se habían  desencadenado una serie de hechos que le tenían la vida, por decirlo menos,"patas para arriba" (o así es como solían rumorearle por las espaldas; lo cierto es que nadie se atrevía a decir las cosas de frente por aquellos días: la gente estaba un poco mentirosa e hipócrita, nada preocupante) y eso estaba llevando a morir poco a poco en su ensimismamiento cotidiano, poco ortodoxo y mal educado.
Y todo esto, porque las coincidencias no cabían en su credo. 

lunes, agosto 8

Agua seca

Lápiz naranjo. Un paso en falso. Cartulina celeste. Malos recuerdos. Comida chatarra. Azar. La vida misma: un canapé. Palabras sueltas. Un paraguas inutilizable. Compañía agradable. Cómo demostrar que ya no importas, si no estás. Micro amarilla. Un fantasma. Lágrimas de cocodrilo. Clave incierta. Gente extraña. El mundo al instante. Gente deseable. Malas palabras. Tarjeta de crédito. Mayonesa cortada. Mocos verdes. Un rollo de confort. Mochila vieja. Otros rumbos. Fotos desaparecidas. Cancelar llamada ¿Desea donar tres pesos? Un cheque en blanco, mantequilla blanda y sacapuntas roto. Voy al frente. Nadie escucha. Comemos café. Nadie mira. La música fuerte: somos sordos. Rumbos de calles repletas de almas, nadie se entiende. Una limosna. Ya no hay papel celofán envuelto en flores. No más chocolate: pica los ojos. Dientes sin hilo. Pasta de pollo. No más carne. Hace frío: como siempre, hace un tiempo atrás. Calzones rotos. La guata tiene un vacío que no se llena jamás. El agua desapareció. Lentes de sol.
¿desea guardar los cambios? No

sábado, agosto 6

Perdón

Conversar con la almohada es trágico: se da uno cuenta de todo el mal que ha hecho a personas que nunca lo merecieron; es horrible. Es como para autodesearse lo peor y merecer todas las plagas de Egipto.
Es necesario; justo y necesario pedir perdón. Pero perdón de verdad, con el corazón, las tripas y riñones. 
Hay una persona en el mundo que se merece una gran disculpa, una gigante, porque no hizo más que lo que su corazón le dictaba, hasta que llegó el momento en que todo fue insuperablemente desastroso y tuvo que ocuparse de su propia existencia. Eso fue lo más justo que ha pasado frente a estos ojos de niña mimada.
Ahora, justo en este momento, espero esté siendo feliz, como se lo merece.

lunes, agosto 1

Inanición

La vida es como un pañal: a veces está cagada. La salvedad, es que se puede limpiar y poner uno nuevo; genial, no? No quiero decir que muero ni que vivo, lo único que hago es pensar en el futuro, en el pasado y olvidarme del presente, que se convirtió en leche agria. O a lo mejor no. Es extraño sentirse inanimado y despreciado, menospreciado y discapacitado: es una lástima no tener confort a la mano, porque dan unas ganas de sonarse. .
Y todo es naranjo, hasta las narices y la melodía perfecta que ya dejó de sonar; la bailarina diabólica, que dejó de acerruchar. 
En el principio, no existían los rencores. Pero pecamos y todo se convirtió en una paja del propio ojo.
Ningún tiempo pasado fue mejor.

miércoles, julio 27

insomnus

Me gustaría tener un secreto que compartir. Tal vez sí lo poseo, pero no es tan entretenido como para decirlo a alguien y pedir: "no le cuentes a nadie". Bueno, que a lo mejor entre tanto que he hablado, más de algún secreto se me ha salido y ni cuenta me he dado (y por eso no puedo pedir que me lo guarden: no tengo percepción de lo que hablo).
Algunas veces, uno echa de menos gente; tanto es así, que incluso olvidamos las fechas y horarios.
A esta hora tengo hambre mortal y ganas de volver a cantar.

domingo, julio 24

Pararse

Tienes ganas de mirarle todo el día, pero no se soportan ni medio segundo sin discutir por la cantidad de moras que tiene ese manzano. Claro, es que son imposible e insoportablemente impacientes, no quieren esperar por aquello que ya probaron, ya sea juntos y no revueltos o separados y mezclados hasta el punto de matarse con tres no palabras y tres y medio no miradas. Repetirías que lo quieres si acaso eso fuese suficiente como para quel agrio se vuelva dulce y las perlas en tu cuello por fin luzcan como joyas y no como se ven hoy, como estorbo en tu camino, como lo que parecías ser cada dos y medio segundos de respiración jadeante y entrecortada. Y cómo no va a doler que los pendientes ya no te calcen: cómo se va a poder soportar esa sensación de caer, sin el más mínimo indicio de quel socorro de una lágrima sobre este papel vaya a dignarse a aparecer frente a tus lentes, empañados de tantas letras sin rumbo, sin destinatario y con ganas de gritar las tantas cosas que mereces por estos cuartos pintados de negro.
Y es hora de parar de sufrir.

jueves, julio 14

Nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

Hay gente que te pone de pésimas. Otra, es muy agradable. Al final, uno -no sabiendo el por qué- se queda con el recuerdo de los que te sacan de quicio. Experimentar el deseo vehemente por algo o alguien, resulta a ratos, come-nervios y saca canas-verdes ¡qué apestosa es la gente que te miente hasta cuando ya no es necesario! Crear personalidades múltiples es increíblemente sencillo; tanto, que le entran a uno ganas de vomitar. 
No sé por qué tiene uno que prestar atención a esos entes malditos que no te dejan llevar la vida en paz, ni hacer las cosas tranquilo ni ser una buena persona. 
Mil patadas.

viernes, julio 8

love stinks

[...]y volarían en pedazos, los trozos de todo en esta casa. Se comerían las uñas de tanta histeria y el pelo caería a manojos, como mala.hierba. No existirían los hervidores, las máquinas-lavadoras atacarían a los niños, los refrigeradores comerían helado de cebolla y el sonido por las mañanas sería simplemente el llanto de las madres, felices de haber tejido bien los chalecos a sus obreros.
Sacarían de sus bolsas kilos -incontables- de penas, rabias y sufrimientos, todos frutos del prohibirse hacer, del legado de vetar los sentimientos, de manejar cada paso, todo; desde lo que de desea, lo que se odia, lo que se reza, lo que se piensa y canta. Ni las plumas de la almohada pueden salvarte ya, y eso que la vida está hecha para las alergias (IgE's); y a pesar de todo, el corazón sigue ahí, latiendo y cabeceándose sobre el cómo cayó este pedazo de conciencia y lóbulo temporal medial al wc. Y se descompuso.
La velas no son amigas, mucho menos las ampolletas y aún un poco menos, las uvas del parrón de la vecina. El consejo es no seguir en absoluto alguno, sobre todo si provienen de la mente de los que dicen quererte, mas el vano esfuerzo es imperceptible (y eso que es vano: como lucrar-estátandemoda-) y el cocimiento de papas con prietas es lo más olvidado e incomible del llano mundo que nos intenta, a ratos y sin empeño, rodear.
..y ya no hay más que esperar: los días pasan rápidos y planos, como la llanura desértica, como el tuyo y el vosotros, eso que ineludiblemente debemos comer, con el agrio sabor al verde que llevamos en el riñón derecho y que el hambre de saber qué pasará el día anterior a ayer termine por corroer cada ocho de diciembre.

miércoles, julio 6

La vida misma

Hoy, cuando pedaleaba hacia mi casa, en esta ciudad a horas ya oscuras, un pajarito pasó por mi cielo al andar por calle Portales. Fue algo extraño, medio mágico -incluso más que aquella vez que una mariposa se me cruzó por en frente-; era como si eso fuera el paso para nuevos rumbos. Luego, una vez más, la vida me sonrió.
Y me entró la curiosidad por saber las cuántas cosas me dirán al ir tan rápido en mi bici. Es que siempre voy escuchando música, y no muy pendiente de lo que los transeúntes y automovilistas me puedan gritar (porque la gente suele gritar demasiado en los últimos tiempos); sin embargo, hoy tuve ese pensamiento que no fue tan fugaz como creí en el momento en que un peatón algo me dijo y no presté oído.
Al final, es mejor seguir pedaleando: la vida tiene muchas calles.
Y hoy pude comprobarlo.

miércoles, junio 29

Cementerio

Un día cualquiera, se me ocurrió que podíamos cantar sin parar. Era un día bueno, de lluvia y helados con chispas. Tenía un corazón que latía y movilizaba glucosa de un órgano a otro: era indispensable que lo hiciera, pues el riesgo de caer en hipoglicemia era alto dado el gran gasto energético que ocurría en el sistema inmune, respiratorio, músculo-esquelético, cardiovascular, renal, nervioso, -qué manera de estar en shock éste último: todo era insoportablemente agradable- linfático..la extrañeza de que incluso el óseo estaba en metabolismo mortal. Y el cancionero comenzó a bailarnos, nos hacía gracias y movía sus letras al compás del melodrama compuesto por la situación tan particular que vivíamos en tres horas de movimiento de libélulas con mariposas azules.
Pero ocurrió algo no previsto: no era día de cantar, sino de callar. Y el paso de las horas tristes fue tan lento y doloroso, que más que tres horas, la agonía perduró por años, a partir de este momento y hasta el día que la tumba esté lista para recibir el cuerpo en metabolismo creciente. 
No saber algunas cosas elementales puede pasar la cuenta.

miércoles, junio 22

Invierno

Invierno. Pasan cosas en esta estación. Hace frío y todos necesitamos algún abrigo.
Amarillo, verde, azul o plomo; no importa el color, sino que lo más relevante es llevar algo puesto al pensar en el clima y andar horas, largas y rociadas de gotas de lluvia en el camino de vagabundos. Porque en eso nos convertimos al hacer de nuestros pensamientos la cárcel más inhóspita existente.
Por otro lado, también aparece el chocolate -aunque es oportuno a todas las horas y climas del año-, el cual brinda un momento de felicidad y dulzor a la tranquilidad de estar meditabundo horas y horas al intentar darle un orden al caos de esta vida en espiral que no(s) gusta llevar. 
A veces, a ratos -solo unos segundos, inclusive-, parecen volar elefantes rosados y llover gotas de dulce de leche. Empero, cuán poco dura aquello: solemos querer más de lo legalmente permitido. Esto cae en ese momento amargo y poco elegante de romper lazos, donde comer sopaipillas resultaría menos pesado para el colon y el pecho apretado, de dolor por todos los flancos y el ataque por todos los frentes (hasta esos que no existen). 
Comer helado es, de hecho, menos frío que este invierno.
Supongamos -y tengamos fe- de algunos dichos de la mente colectiva: después de la tormenta, sale el sol.
(y aunque eso suponga sofocarse en el desierto de las calles sin parkas).

domingo, junio 19

Perdone lo poco

Hay historias para todos los gustos. Me gustaría contar una de tantas.
No sé qué buscan con tantos platos, pero en los restaurantes y supermercados hay muchos. El problema, es que no hay tanta comida para llenarlos todos; y así, mucha gente muere de hambre (todos los días).
Pero bueno, la vida sigue, y así pocos se preocupan de temas como este.
Y esta no es la historia. La historia va en pos de quién descubrió América, de quién fundó Santiago y qué pasó en 1914. El pasado inunda lo que queramos ser en el futuro e intenta definir nuestra postura ante quienes manejan el país.Y ocurre que a veces, quien maneja el país, es quien tiene también el poder de manipular, incluso, los medios de comunicación. Pero eso es harina de otro costal.
No hay que ser muy inteligente, entonces, para vislumbrar el hoyo en el que estamos sumidos. No es pesimismo; de hecho, es la realidad de la que todos opinan. No sé qué más se puede esperar.
O más bien lo tengo clarito. Peor es el ciego que no quiere ver.

miércoles, junio 15

Molestia

Hay cosas molestas. Una de ellas es la pregunta "¿cómo estás?" qué terrible pregunta! La mayor parte de las veces la respuesta que damos es "bien", cuando la mayor parte del tiempo estás pésimo. Y no es que uno vaya a estar contando a todo mundo qué sarta de "problemas" se tienen. Y ya, no es fácil aparentar.
Y ya nadie cumple sus promesas. No es como estar de cumpleaños: una vez al año va a llegar esa fecha lo quieras o no. Las promesas son algo más complejo. 
O eso pensaba.
Es tan fácil caminar solo. La idea es morir.

sábado, junio 11

Para nadie es un misterio que el agua y el aceite se repelen, así como que la velocidad del sonido es 340 m/s y que el metro anda lleno a toda hora. Desde este punto de vista, existen muchas cosas que son bastante obvias y que poca gente se atreve a refutar. En lo personal, tampoco me voy a dedicar a refutar cosas que sé que no puedo cambiar; tal es el ejemplo de haber nacido el 8 de septiembre. Esto parece bien estúpido, pero hay veces en que el cuestionamiento de cosas llega a un punto, por decirlo menos, ridículo; esta es la gran razón de que mientras menos tiempo libre posea uno, menos tiempo tiene para divagar y por ende, menos conjetura cosas y menos tonteras hace. No sé de dónde se pueden sacar más estrofas de libros para reír más tiempo y mirar menos.
Ahora, se va escribiendo una letra tras otra y el reloj no para de hacer su tic tac, claro como el smog que nos va llenando los pulmones y como la taquicardia de 10 meses, de reposo, de poco deporte, que solía tener en el día anterior a ayer.
Hay una suposición de que podría correr en la correa sin fin, en contra de la pared, caerme y volver a romperme la nariz. Pero también, eso podría evitarse.
Ojos cerrados.

viernes, junio 10

Parpadeando

A esta hora tengo sueño. Y no es como cuando uno quiere dormir mucho rato; no, es el sueño de querer ser alguien para ti y seguir en ese camino -si está conseguido- con el único fin de morir con una cuchara en la boca. No tengo ocho años, tampoco treintaynueve, yo solamente quiero vivir este día, el presente antes de esta letra: suficiente para cada día es su propia maldad.
No sé de dónde sacar más dulces: a veces se termina la insulina y hay que echar mano al cicloergómetro.
Ojos abiertos. Ojos cerrados.

miércoles, junio 1

Aún es tiempo

Todavía quedan niños, pequeños, que se aferran a los brazos de sus madres, que buscan su regazo y se refugian en él. En suma, aún quedan esperanzas y eso es harto decir al correr de estos tiempos que son tan críticos. Es rica esa sensación de recordar otros tiempos, de otros olores, de humo, de perfume de mamá, de canciones de infancia, hits del momento para tus padres. Me gustaría poder ser recordada así por los (mis) futuros hijos.

miércoles, mayo 25

esto es

Intentaría besarte, como en papel azul con tonos de sabor chocolate. Y sonaría una canción, con palabras que chorrean como salsa de tomates en medio de la insipidez de esta estrofa y que sin embargo, pretenden ser un color amarillo, como el sol de una primavera que tiende a la extinción. No hay ideas de ser menos rojo: ya cobramos tan caro, que un masaje en la articulación sacroilíaca resulta imposible; tanto como el plomo en un traje de querer ser diferentes.
Y ahora es morado, frambuesa y chocolate.

martes, mayo 17

Libertad

Es patente que mientras más piensas en el punto de preocupación, más rápidamente se acerca y corroe tus alegrías. Y entonces, he aquí el incentivo para olvidar este concepto e incorporar a grado cabal el concepto de buenas vibras. No sé, en realidad, qué tanta mala suerte he tenido en mi vida: no quiero hacer balances ahora; sino que más bien, me agrada la idea de seguir cantando (te) y caminar con la convicción de que si estoy acá es porque en el momento en que mi vida se giró en este sentido, fue el mejor momento de mi corta existencia. 
Hay veces en las que nos olvidamos de que en el pasado, jugamos con barro y nos retaron; sin embargo, lo seguíamos haciendo, y todo porque aquello era lo que más te llenaba en ese espacio tan reducido de tu vida. En el presente, es necesario tomar 'aquellas' decisiones, asumirlas y caminar (me atrevería a decir que, incluso trotar) con la frente en alto y hacerse cargo de ellas: nadie va a asumir las consecuencias, más que uno mismo.
No es necesario gritar tanto tampoco: lo que mejores resultados da, y he tenido la dicha de experimentarlo en algunas buenas ocasiones, es quedarse en silencio y dejar que las cosas (y las personas) hagan su propio trabajo.
El camino es libre.

sábado, abril 30

y?

Este momento feliz es irrepetible de un lapso a otro. No es limonada ni dulce de frambuesa, sino simplemente el agrado de saltar la cuerda.
No hay tregua.

domingo, abril 24

El ayer

Algunas veces cuestioné el sentir. Ahora lo veo más claro. Y ayer me dediqué a observar la forma en que me mirabas, lo que tal vez resultaría perjudicial. Pese a todo, no estaba buscando alguna cosa en particular: antes te había mirado y eras igual que hoy, pero menos azul; hoy en cambio te veo, y pareces rosa, pero no de flores ni dulces, sino rosa de algodón después de quitarme el pintauñas. Y ahí noté que no me quedaba la suficiente imaginación como para visualizarte así.
Y habían conejos alrededor, con chocolates en forma de huevo (un poco absurdo), lápices de tres metros de altura, una bicicleta estática que nos llevó lejos, donde nunca más alguien podía intervenir en nuestra canción de sonrisas eternas en los ojos y muchas nubes y pelusas de todos los colores del mundo y de fuera de éste.
Pasó el siguiente minuto y caímos súbitamente de nuevo a la realidad, donde una mujer de muchos años nos hablaba del futuro y de los hijos que no tenemos ni pensamos engendrar; porque nadie quiere atarse ni mirarse en la tristeza, solamente queremos cantar canciones verdes con amarillo con el fin último de tocar la primera cuerda sin detenerse a mirar atrás ni adelante: solamente te miro de frente y tú a mi. Esta era la escena dosmilquinientotres: una vida entera intentando trazar la línea, la única, que nos une, aunque seamos puntos lejanos y dispersos del universo en el que nos tocó nacer y que nos llevará a respirarnos por este día, el ayer.
Y ya no te miro más.

viernes, abril 22

indirecto

Creo que no quiero nada. Tampoco me han dicho en la vida que soy imprescindible y tal vez no quiero serlo. Es tarde y me duelen las articulaciones, partiendo por la que me hace latir el corazón. A pesar de todo, no necesito que me recalquen nada en lo absoluto, sino más bien requiero comprensión; suena estúpido, sobre todo porque constantemente poseo ese defecto, pero la verdad es que en la facilidad de mi vida, mis pesadillas me persiguen a todas las horas. No sé permanecer ni hacer que permanezcan conmigo: mi función solo consiste en hacer doler el cerebro cada dos días y medio. En la proximidad del asunto, se asoman dos y medio más. Bien, la vida es ácida, como este blog y como yo a todas las pisadas del camino. Ni siquiera recuerdo el cómo llorar, porque convertirse en papel con letras desordenadas se tornó común, corriente y sarcástico. No quiero algo, tampoco la nada; solo quiero morir.

lunes, abril 18

Bis

Aún es difícil entender el cómo se pillan su propia sombra.
Lo único que puedo vislumbrar es la pena infinita que se puede llegar a sentir por personas que no significan nada dentro de sus propios cerebros.
Y eso que nadie manda las cartas que tienen guardadas cuando van por las mañanas en el transporte público y su destino se escapa en el próximo semáforo.
La esquina es traidora.

martes, abril 12

Acusete

Hay veces (hartas) en las que se pone tonta la gente (incluyéndome, claro) y no nos damos cuenta de eso hasta que la cosa se torna irreversible ¿Será que es la tendencia humana a equivocarse? Claro, tiene sentido y coherencia desde este lugar del planeta, del continente, país, ciudad, comuna, calle.
Pero la cosa está en componerse rápidamente y actuar como todos esperan, guardando las apariencias, porque al fin y al cabo cuando se rompen esquemas, llega el momento de verse ridículo frente al mundo y no saber cómo justificar la sarta de tonterías que hemos estado haciendo por culpa del inconsciente acusete care'cuete.

domingo, abril 3

No hay quorum

Las cosas son difíciles por naturaleza. Eso es algo incuestionable e irrefutable, sin embargo lo tonto y lo que más duele en todos los casos es involucrar el corazón. 
Y no sé por qué rayos, eso es tan fácil.

miércoles, marzo 30

Mocos

Tendría que comprarme un violín. El punto es que me falta el dinero y ni quiera he podido dibujar esa cara de rapidez caminante de las 8 de la tarde, cuando todo movimiento va en pos de guardarse, como si el mundo fuese a volar por el espacio en cualquier segundo y nadie posee aún su nave estratosférica con la que arrancarse hacia el estrellato de este cielo que no pintan. Y la raíz del asunto es que tampoco se dedican a mirar hacia las nubes, porque la gente se agacha y camina pateando piedras, tratando de imponer rabia, tal cual canción rebelde y no se dan cuenta de lo que se pierden, de las manzanas tan apetitosas que están aguardando en la cima de su árbol favorito, de su cantante favorito y de su prosa favorita (incluso el compás más lindo entre todos los que están buscando entre papeles que olvidan a todas las horas).
Realmente no es conocida la verdadera intención de corazón que tenemos, sino que el actuar determina el desliz que día a día maquinamos en cada riñón, con sus nefrones y sentimientos necesitados de filtrar cada tres segundos.

sábado, marzo 26

Buena suerte

Lápiz. Mi goma preferida desde hace tres años. Luego un papel en blanco. Tres segundos después, había un rostro. Y mucho más tarde, comía un chocolate y tomaba jugo de naranja, porque es ad-hoc (no como la menta -que a todo esto, no he podido encontrar al idiota que inventó esa mezcla ingrata). Y parecía que siempre iba a ser como medio rosado -porque es de los colores que menos puedo soportar- pero hubo un vuelco y noté que todo el mundo se escribe y entonces pareciera que no quiero saber nada de lo que sucede en otras paredes, diferentes a las de mi pieza, donde mi perro se hace pipi sobre la alfombra que miro y me cae tan bien que quisiera abrazarla, sin embargo el sopor de mi mente y el calor de su lana resultan demasiado calurosos para el invierno que tan rápido viene por todos.
Y las pasas pasan y el maní es indiferente, así como el dulce de membrillo que es tal como letras en la canción más bonita que nunca escuchaste pero que quiebra espejos y rompe esquemas, tal cual logo de shampoo para pelo ondulado, como el mío y como el de nadie en las nubes de mi patio.

lunes, marzo 14

Negro

No tengo idea, ni tú, -menos alguien de atrás- de lo que pensará él de un estreno mundial. O mas bien, la realidad es que es probable que yo lo sepa y hasta adivine las palabras que se posen en sus labios (esos que parecen de jarabe de frambuesa y aunque lucen divinos, hostigan a la mitad de la fila hacia adelante). Y luego, escuché una canción, al hilo otra y tres minutos después, la favorita de ambos y que nadie por estos días ha vuelto a tocar.-quién sabrá el por qué, pero lo cierto es que ya no se escucha en ninguna sintonía de mentes brillantes, de lo que muchos llaman la "elite pensante de Chile", y por supuesto que ni en la tuya ni en la mía se ha vuelto a recordar. Y es extraño, como frutillas al pil-pil o como letras de canciones dedicadas en una hoja de cuaderno a cuadros, arrugada y triste del paso del tiempo.
No quiero pensarte ni verte (y eso que lo último es casi cierto) mucho menos cantar ni escribir para ti. Pero el sueño y el corazón no entienden y siguen tras de mis dientes, botándolos con cada pesadilla que veo entre mis cejas, pasando los lentes que me acompañan desde que casi no estás.

miércoles, marzo 2

No sé

Es muy probable que sigan volando mariposas y las cuncunas sigan su curso a través de la arena del parque. A veces no sabemos qué depara el siguiente paso o con quién nos encontraremos en la siguiente micro -aunque esto sea un robo cualquiera en medio de los suburbios- para compartir canciones. Hay un metro, tal vez cien; sin embargo, el corazón sigue coqueto y siempre quiere salirse de su caja torácica intentando verse más fuerte de lo que verdaderamente es. No hay bombones en tu historia, tampoco hay menta en la mía. El pasar y mirarse de frente a los ojos es coincidencia, frente a la multitud de gnomos que rodean este cuento.
La suerte es lo mismo que la razón, si se quiere, se tiene.

lunes, febrero 28

Derrota

Como decía, se percibe un aroma distinto, las sombras se dibujan extraño por las tardes y ya no tienes la luz de ocho de la tarde; no, sino que incluso se hace necesario encender el lamparín de vela, que suelo ocupar en las tardes más frías, para mirarte el rostro. Estamos tibios, pero medio vacíos, es decir, necesitamos (tú más que yo) un chaleco de hilo para soportar la brisa que comienza a intensificarse con el correr de las horas. Luego de tantos minutos, por fin pudiste apagar el rubor y entonces, el discurso comenzó a fluir. Me parecía que en cualquier  momento estallaría algo en tu boca, porque las palabras no paraban jamás: era casi un vómito. Sin embargo, de pronto te detuviste y fue cuando percibí que nada era tuyo, todo lo habías copiado de alguna prosa prefabricada, porque era imposible que fuese un monólogo  que terminara sin un toque nerviosismo, como cuando ya no sabes qué más decir; en cambio, tú supiste acabar sin vacilación y cual presidente, los ojos se te llenaron de confusión y la boca se puso tiesa, como si los músculos hubiesen sufrido una contractura generalizada la cual impedía hacer una mueca de simpatía y mas bien, impulsaba a ser una comisura arisca, de novela cebollenta, con tintes de lágrimas en pañuelo de abuelo de campo. Pasaron otros segundos –lo supe porque el reloj tenía cara de pesado, el día se estaba corriendo al este- y fue cuando tus facciones volvieron, dejando ver que sabías, al igual que yo, que las mentiras no podían ocultarse más. Tal vez pudimos pasarlas por alto y seguir como si el río siguiera llevando la misma agua, pero el corazón es sensato a veces y escucha a la razón, abandonándose a su merced, cual Julieta a su Romeo y entonces el complemento se hace perfecto y la decisión está tomada: “terminó esta partida, usted perdió ¿qué desea hacer? No guardar”.
Pero lo que no sabíamos es que, aunque no guardáramos, se contaría igual entre las estadísticas como derrota.Eso parece frustrante, ¿no?

domingo, febrero 20

Ya

Es difícil ponerse a crear excusas ahora; el asunto es que estamos lejos y es imposible regresar el tiempo y que los lugares oníricos de sábado por la noche vuelvan a esta realidad. No es posible determinar a quién atribuirle esta mala suerte, sobre todo porque es probable que ese personaje esté más cerca de lo que pensamos.
Las personas vuelven justo ahora que podríamos largarnos, empero eso está un poco más allá de esta dimensión y lejos de la estratosfera que puedes prometer y regalar a cuánto mendigo se te cruce en el metro de tresdelatarde. No parece que pudiésemos arreglar algo, sino que más bien, lo empeoramos a cada momento y con cuanta palabrería ridícula que nace del corazón y de los intestinos (-porque es de ahí de donde sale la basura de los ojos de todos) hacemos crinar los dientes a "esos" que pretendemos ignorar.
Y el tiempo se ensaña con todos y se va en LAN, como si eso no fuese antipático y diera el paso para bromas.
Pronto, más tarde que temprano, volveremos a colisionar y, bien, eso importa un cuesco.

viernes, febrero 11

Clima

El clima es perfecto, casi tanto como para querer vivir en esta ciudad. Luego pensé que no mentí, sólo quise ir a un centro cultural o al cerro, daba igual de todos modos. Llovía y comía helado, era todo ideal. Pero no tanto, porque habían lágrimas en sus ojos, eso no se puede ocultar ni al más ingenuo. Bien, tenía que aparentar indiferencia -o lo que es lo mismo, cariño fraternal-. 
Me gusta el tres leches, El Ilusionista se ve fome y todo el mundo se gana una vez en la vida la venganza de los barquillos con helado.
Es inevitable.

sábado, enero 29

Tres besos

Soñaba que te daba un beso. Claro, eso era ridículo, porque es el subconsciente el que pretende cosas de las cuales poco y nada tengo dominio. Y ahora, pretendo que soy grande y puedo mandarme a cambiar sola a lugares que amenazan con ser crueles con mi perro. Lo llevo y es menospreciado por varios entes filosóficos que piensan que saben mucho de lo que creen conocer, pero no tienen ni idea ni tampoco les interesa tenerlas: total ya tienen su opinión y el tratar de aclarar algo es hablarle al muro de las fotos que se lamentan todos los días que pretendo mirarlas y recordarlas en tiempos viejos chicos, envidiosos y orgullosos de lo que no pudieron ser y de lo que no puedo contradecir, porque nadie escucha.
Te llevo en mi billetera, en mi mochila, en el celular de palo y lo más importante y menos controlable, en el corazón. Pero supongamos que controlo lo último .-aún así, poco interesa a ti, a ella, a todos, a ninguno. Sólo atañe a mi estúpida mejilla roja que busca alegrarte, aunque no puedas notarlo alguna vez o ninguna, como sea. Luego suena el son de mi canción favorita, que desconozco -porque muchas melodías podría recitar de memoria, dentro de lo que me encanta- y siento que no he dejado de ser ridícula, ingenua y crédula de lo mucho que todos pueden decirme y que escucho en mis riñones, y que sin embargo, muy pocas veces he hecho caso.
Bien, ahora soy más tonta que nunca en la vida de veintiuno que he llevado, empero no me arrepiento de las cosas porque el asumir es claro, conciso y pega fuerte en la consciencia que llevo cuando estoy despierta, así es que quien quiera juzgar y opinar de lo que sea, es libre de hacerlo porque no pretendo que mi forma de ser le guste a mucha gente: de hecho, la cuenta va en cero de personas que me han dicho o pensado conmigo que les gusta el modo en como me río, camino, como, miro, hablo y siento en esta vereda que cruzo en bicicleta, y de la cual he caído más veces de lo que delatan mis rodillas.
He estudiado. Sí. Poco me ha ayudado a no cometer errores. Mal. Si se mira con detenimiento, no es genuino el oro -no todo lo que es oro brilla. .no?- y sin embargo, sigues creyendo que lo es, que existe y es real para ti. Considero que hasta tres puntos más allá en el tejido, es bastante válido. Pero cinco, no, obvio que no lo es. Aunque quieras y desees, con vehemencia, con amor y pasión, nada es el oro que quieres.
Sí que te gusta que no mire.
Y yo, no me hago de rogar.

domingo, enero 23

Ven

La gente dice que el tiempo está extraño. Claro, a mi no me sorprende y hay varias personalidades que sienten igual, sin embargo, el sentir es similar pero no apunta a lo mismo. Hay como varios kilómetros que separan el pensarse y aún así, el dolor de guata existe y es inminente algunos días a la semana. No quiero decir que fuera como pan con jamón que varios evitan por el número de moléculas de colesterol ingeridos solo con el pensamiento, sino que el evitarse no es notorio, sino al revés, pero al contrario y viceversa. 
Bueno, cómete la pistola que soñaste tomarías contra quien no quieres: tal vez así se te quita el calor y la presión baja hasta sentirte muerto.

sábado, enero 15

Castañas

Me imaginaba que comer dulces todo el día sería facilísimo, una labor fascinante y deliciosa, sin embargo empezó a dolerme la cabeza: rayos! cáspitas! ¡no visualicé que me hostigaría! Y eso que no he probado los sofisticados fettë completamente míos en caja de oro con detalles de algodón de dulce.
Ahora que es verano y el calor me llega hasta la vesícula biliar, intento probar de otros sabores de helado: y la verdad es que me gustan algunas veces, otras los rechazo porque no sé realmente si están hechos para mí o para quien parpadea rápido por ellos. El punto y coma de todo el asunto podrido está en las pulseras de cueritos que me regalaron (o que intentaron darme en señal de amistad (?)) y que miro en las noches en el cajón de mi velador, con esa luz irritante de la lámpara ahorra-energía.
No es que haya que ser muy inteligente como para darse cuenta que el revueltijo de alimentos ricos en azúcar y carbohidratos está haciendo estragos en quien mira por casualidad, como planeado pero espontáneo, en ojos de esperanza en los que no puedes reflejarte ni imaginarte con perros grandes y peludos.
Son castañas de febrero, que jamás se darán.